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Categoría: Instantánea

Anabel Caballero

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Anabel Caballero

33 años / México, Ciudad de México

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Productora teatral

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Desde que estaba en la prepa empecé a sentir interés por el teatro, aunque no me gustaba actuar. Cuando entré a la Facultad una de las primeras cosas que hice fue inscribirme al taller de teatro, y a mitad de la carrera Mauricio Garmona -que era quien impartía el taller- me invitó a trabajar con Tapioca Inn, compañía con la que colaboraba. Desde entonces me he dedicado al teatro, me olvidé del resto de los planes que tenía cuando empecé la universidad. Siempre me voy a sentir muy afortunada por haber empezado mi carrera con Hugo Arrevillaga y Boris Schoemann, yo no estudié teatro y ambos fueron grandes maestros y cómplices, mucho de lo que sé y ahora comparto como productora y docente lo aprendí trabajando con ellos.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

La pregunta que intentó nunca perder de vista es: ¿Para qué desarrollar un proyecto? ¿Cuál es la pertinencia del mismo en el contexto actual mexicano?
Creo que si un proyecto no dialoga con su entorno entonces se están desperdiciando recursos de todo tipo, empezando por el tiempo.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Que no hay rutinas.
Que en la producción la consigna principal es resolver problemas con los recursos que tenemos y que en todo momento estamos trabajando con personas, mismas a las que hay que procurar y cuidar.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

El teatro nos ofrece la oportunidad de ser partícipes de un ritual en el que por un corto periodo de tiempo nos olvidamos del celular, de la lista del súper y los trates sucios; nos da la posibilidad de reunirnos con un grupo de gente que al igual que nosotros va a mirar a otro grupo de gente recrear una historia y presentarnos una serie de dilemas y emociones que de otra manera nos serían ajenas.

En ese sentido volver al teatro nos dará la posibilidad de exteriorizar todas las emociones que llevan meses dormidas, o que simplemente no hemos podido expresar, está de más decir que esto mismo no sucede viendo una pantalla y que hoy más que nunca estamos ávidos de que suceda: de olvidarnos de nosotros mismos por un rato y meternos en la piel de los personajes que están frente a nuestros ojos.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Se deben integrar nuevas temáticas y formas de colaboración, hoy día se habla mucho de la inclusión sin que se aplique del todo en la práctica; también es necesario dar cabida a las nuevas generaciones de creadores, y trabajar de manera conjunta para que las condiciones laborales mejoren para todos los que trabajamos en el teatro, esto es fundamental.
Por último, considero que debe modificarse la percepción de que las instituciones y los artistas son antagonistas, ambos tienen objetivos en común y creo que trabajar con esa consigna puede hacer grandes diferencias.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que no pierdan de vista al público y las necesidades que tienen en cuanto a contenidos y la calidad de los mismos, y que no se olviden de que el teatro se hace con disciplina y compromiso. Las nuevas generaciones están tendiendo a simplificar los procesos, pero el teatro nunca será simple.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


Como respuesta a la pandemia diversos creadores hemos ofrecido distintos contenidos en formato digital, creo que afirmar que esos contenidos no son teatro distraen la atención de lo realmente importante que es la posibilidad de resignificar las pantallas y explorar las posibilidades de este nuevo encuentro.
Llevábamos mucho tiempo diciendo que éramos una sociedad altamente digitalizada (más allá de las carencias o poca pericia de algunos sectores) y descubrimos que no, abrirnos a estas posibilidades que además son una alternativa laboral para muchos colegas, es lo que nos toca mientras sigamos en periodo de emergencia.
Y para el regreso, deseo que tanto los espacios escénicos como las producciones y el público asuman cada uno las responsabilidades que le tocan, para que todo marche de la mejor manera y en un futuro no tan lejano podamos volver al formato íntimo y cercano al que estamos acostumbrados.

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Bárbara Foulkes

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Bárbara Foulkes

38 años / Argentina, Ciudad de Buenos Aires

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Coreógrafa

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Desde pequeña elegí el escenario como espacio de juego y encuentro. En la adolescencia comenzó a formar parte de mi vida como una escuela y un trabajo en el que el cuerpo y el presente cobran un peso diferente al de la vida cotidiana. Cada vez me fui convenciendo más de la potencia de lo escénico en tanto su manera de generar un diálogo vivo con lxs espectadores.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

¿Cómo hacer aparecer al cuerpo de lxs espectadores mientras ven una obra? ¿Cómo hacer para que se pregunten por sí mismos y se sientan interpelados colectiva e individualmente?

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

No sé si mi práctica es distinta a las demás, en todo caso todas tienen su singularidad. Mi trabajo está ligado a la interdisciplina, el performance, lo coreográfico y a veces a la danza.
Propongo situaciones en las que el cuerpo está al límite y busco que ese límite interpele en el cuerpo del(la) espectador/a.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Pienso en lo escénico como algo colectivo, como un encuentro indispensable como comunidad-sociedad. Si lo colectivo se reconfigura por la fragilidad del momento, lo escénico también necesita reconfigurarse y hacerse muchas preguntas. ¿Para qué y cómo hacemos lo que hacemos?

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Supongo que hay muchas cosas que cambiar y que no tienen que ver sólo con la pandemia mundial. Creo que hay que revisar y repensar las jerarquías que abundan en una sala y proponer un trabajo más horizontal en muchos sentidos.
También me parece importante preguntarnos por qué la mayoría de personas de un plantel técnico de un teatro son hombres. Platicar acerca del tema y revisar que historias se silencian detrás de esa desigualdad.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Un mundo con menos desigualdad.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


Que creemos nuevas maneras de encontrarnos.

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Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Yoalli Malpica López

53 años / México, Ciudad de México

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Docente, productora de teatro

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Como espectadora, pues gracias a mis padres, desde niña, tuve la oportunidad de ir al teatro. Solían llevarme a las obras que se presentaban en las preparatorias; recuerdo haber asistido, en el Centro Cultural del Bosque, a las obras infantiles; me llevaban a ver obras tanto en el Centro Cultural Universitario como en el Claustro de Sor Juana, el Teatro de los Insurgentes, el Teatro Lírico, el Hidalgo, el Helénico, entre otros.
Tal fue mi gusto por el teatro que siempre supe que iba a dedicarme a estudiar y a hacer teatro. Si bien no sabía dentro de qué área del teatro me iba a desarrollar, paulatinamente todo fue encaminándose a la producción. Terminando la carrera de Literatura Dramática y Teatro empecé a dedicarme a llevar la administración de los recursos financieros de las compañías que formábamos con los compañeros de la carrera. Durante mi servicio social en la Universidad La Salle ayudaba con la organización de las presentaciones de los talleres de teatro y, más adelante, colaboré con el Mtro. José Luis Ibáñez en el montaje de la obra
El Divino Narciso de Sor Juana Inés de la Cruz, donde me hice cargo de cuestiones administrativas. Posteriormente como secretaria técnica del Colegio estuve a cargo de la organización general y la difusión de las muestras y temporadas del Colegio. En el 2014 fundamos, Iona Weissberg, Aline De la Cruz y yo, una pequeña empresa teatral donde sigo haciéndome cargo de la producción y la administración general de nuestros montajes.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Una de las preguntas que siguen alimentando mi práctica es: ¿Cómo acercar a la gente al teatro? ¿Qué motiva a la gente a ir al teatro? Qué le puedo ofrecer a la gente para que decida dejar la comodidad de su casa y se decida a enfrentar todos los problemas que conlleva salir de casa en esta ciudad, para ir al teatro; y que tenga, en un futuro, el deseo de repetir esa experiencia.
Uno de los anhelos es fomentar en las nuevas generaciones el gusto por asistir al teatro, para que encuentren en éste un lugar de esparcimiento, de diversión, de reflexión.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Investigación, creatividad, diversión.
Afortunadamente he tenido la oportunidad de estar dentro del ámbito teatral a través de la docencia, lo cual me permite compartir mi experiencia con los estudiantes, esperando que lo que les brinde les ayude en su profesión.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Para mí la importancia del teatro ahora y siempre es que puede brindarle, tanto a quienes lo hacen como a los espectadores, un espacio de reflexión, de entretenimiento, de libertad. Cuando una obra le gusta al espectador la recuerda siempre.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

En realidad, no sé hasta qué punto deben o pueden cambiar los modelos teatrales que existen, pero lo que sí pienso es que debemos poner más atención en el público, es decir, conocerlo; saber cuáles son los intereses de los espectadores, para que se sientan identificados con lo que les proponemos en escena y quieran asistir al teatro.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Qué nadie les quite las ganas de hacer teatro; que se sientan realizados con lo que cada uno de ellos decida hacer dentro del amplio ámbito del quehacer teatral.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


La emergencia que vivimos ante la COVID-19 si bien no ha permitido que se dé el encuentro con los espectadores, pienso que ha sido un momento para reflexionar sobre la forma en que los medios tecnológicos pueden apoyar al teatro, por ejemplo, si se llevan a cabo buenas grabaciones de las obras de teatro se puede contribuir a la memoria audiovisual del teatro mexicano.
Pienso también que tal vez, en fechas específicas, se podrán transmitir desde el teatro las funciones en vivo y, si algunos espectadores por diversas situaciones no pueden trasladarse al teatro, podrán disfrutar de la obra desde su hogar. También es necesario pensar en cómo mejorar la tecnología para llevar a cabo transmisiones de calidad y, posiblemente, hasta los espacios tendrán que diseñarse arquitectónicamente de otra manera, para cuando sucedan situaciones como la que vivimos actualmente. También será deseable atender cómo se debe proteger el derecho de autor tanto de los creativos como de los ejecutantes en las redes, en el internet.
Cuando volvamos a estar juntos lo que deseo es que la gente siga teniendo el deseo de ir al teatro. Deseo que la gente celebre la vida yendo al teatro.

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Javier Márquez

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Javier Márquez

33 años / México, Ciudad de México

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Teatrista intermedial, pensador, docente

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Inicié en un taller de teatro en mi preparatoria. La experiencia de comunidad, gozo y libertad de ser dentro de ella y en la escena, además del compartir con más personas que asistían, hizo que me decidiera a estudiar más a profundidad el fenómeno.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Mis preguntas son ontológicas y con respecto a la construcción de realidades: ¿Cómo llegamos a construir esta realidad dentro de la que somos personas sometidas, violentadas, heridas? ¿Por qué la aceptamos? ¿Cómo modificarla?
¿Por qué si los artistas escénicos somos constructores de realidades alternas que llamamos ficciones seguimos reproduciendo, -bajo pretexto de la representación- la iconografía, los modelos, prácticas, morales, conductas y afectividades de esta realidad en lugar de intentar modificarlos o plantear alternativas a ella mediante otros modelos existenciales? ¿Cómo ir desplazándonos hacia otras configuraciones ontológicas que nos libren de la conquista que aún tiene sobre nosotros la filosofía humanista y su consecuente modernidad (con sus derivas pos-, híper-, etc.) que nos ha encaminado a esto? ¿A través de qué dispositivos poéticos pueden acontecer estas experiencias para quienes participemos de ellos tanto artistas, técnicos y espectadores? ¿Podemos expandir nuestra existencia a través de estas experiencias?
Afortunadamente estamos en una época que anuncia una gran mutación en el pensamiento y prácticas humanas. Parafraseo al poeta William Blake: prefiero construir mi propia mitología para no estar sometido a la de nadie más.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Diseñar experimentos ontológicos.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

El teatro no tiene importancia en este momento si no se le extrae del ámbito estético donde puede operar a través del acompañamiento mutuo, el cuidado y el contacto dentro de este confinamiento y pandemia generando espacios presenciales, virtuales y en cualquier otra modalidad donde podamos existir poéticamente como seres humanos.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Los artistas tienen que dejar de depender de la Institución como principal sustento de su práctica. Llevamos más de 3 décadas pensando que solo a través de becas y apoyos institucionales podemos subsistir. Ello ha traído una limitación de la práctica creadora pues la obra se ha ido adaptando a las necesidades de las políticas culturales del gobierno en turno. Además, esto mismo ha zanjado una enorme distancia entre la poética de las obras y los espectadores pues la primera no surge a partir del intercambio con los segundos sino desde un ghetto artístico desde el que las obras se han creado primeramente bajo un presupuesto de lo que la comunidad «necesita».
Así el artista se ha posicionado moralmente por encima de los espectadores intentando determinar las necesidades y gustos de los mismos, subestimándoles. Habría que horizontalizar el proceso desde una práctica más independiente en la que los artistas y su obra dependan del intercambio poético con sus comunidades.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

A las siguientes generaciones de artistas les deseo la conquista de su independencia ante la institución. Esta independencia les hará más libres en sus prácticas poéticas y les mantendrá más cerca de sus espectadores.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


El encuentro no ha dejado de suceder. Solo que ahora es mediado. He tenido la oportunidad de estar en contacto con más personas de otras regiones y también he conocido más personas. Si uno deja de pensar de forma materialista para la que es necesario el contacto inmediato con los objetos o cuerpos, comienza a aminorarse la angustia al respecto.
Por mi parte deseo no «volver» si esto significa que lo mismo continuará. Deseo que estemos juntos de otra manera. Deseo que hayamos mutado. 

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Esther André González

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Esther André González

58 años / México, Ciudad de México

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): Grecia, Atenas

Oficio: Directora, actriz

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Empecé en la primaria, en un curso con el director Virgilio Mariel, un apasionado del teatro como espacio de libertad y de acción política. Nos escribió un espectáculo que revisaba la historia nacional y que proponía cambiar el mundo de raíz. Íbamos a las cárceles y a los hospitales psiquiátricos a actuar y los fines de semana actuábamos en la Casa de la Paz.

Decidí dedicarme al teatro porque en un escenario todo es posible, es un espacio de experimentación y libertad. Era el lugar donde más feliz me sentía.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

¿Cómo se hace teatro? ¿Cómo llegas al corazón del espectador, del actor y de los creativos? ¿Cómo creas música con el movimiento y la palabra? ¿Cómo abres la imaginación del espectador, de los actores y creativos? ¿Cuáles herramientas utilizas para crear un medio por el cual lo invisible y lo inconsciente se manifieste? ¿Dónde se encuentra el lado obscuro de la risa y la luz de la tragedia?

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Ninguno es igual o Político y corporal

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Abre espacios-tiempo de reflexión y experimentación, de expresión y utopía, también de euforia y esperanza, es un acto social profundo e indispensable, un lugar dónde contar y escuchar historias.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

No sé cuál es su modelo teatral, pero para mí lo que destruye al teatro es la rigidez, el convencionalismo, el realismo, la falta de humor, la tibieza y la superficialidad de los hacedores de teatro.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que no sucumban al miedo de equivocarse, que se diviertan, que tomen riesgos, que experimenten, que escuchen sus instintos y se empapen todo lo más que puedan de los ancestros y se los apropien pues les pertenecen, son su herencia.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?

Todo arte es encuentro con el otro. También es un hecho que nos estamos encontrando en este momento y que diariamente el planeta entero se encuentra por medio de las redes, a través del internet se comunican toda clase de mensajes, historias y pasiones, de manera virtual.

Concretamente con los ensayos de Medealand, propuse a los actores y creativos explorar este hecho y curiosamente descubrimos que el encuentro puede ser incluso más profundo e íntimo, casi de inmediato. La imaginación y la mente, al igual que los cuerpos son herramientas poderosas en la comunicación, Descubrimos un montonal de cosas humanas y creativas; entre ellas que los actores y creativos lograron crear códigos expresivos y emocionales, al igual que espacios virtuales totalmente creíbles sin estar presentes ni en el mismo espacio (seguido había once mil kilómetros de por medio) ni en el mismo tiempo (había 8 horas de diferencia).

Por otro lado, el teatro ya ha enfrentado otras pandemias y ha salido fortalecido porque cada obstáculo para los artistas es un desafío, un acicate para crear.

¿Qué deseo que ocurra cuando volvamos a encontrarnos? ¡Que nada siga igual!

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Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Ileana Diéguez

59 años / Cuba, Las Tunas

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Investigadora-escritora

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Guardo un recuerdo que tal vez alentó mi aproximación, aunque entonces no sabía a qué me aproximaba. Tendría nueve o diez años, no recuerdo bien. Esperaba la hora en que escucharía un habitual programa de radio, pero ese día mi madre me había castigado. Me subí al techo de casa y allí comencé a imaginar lo que no podría escuchar. Todo lo que vino después tuvo que ver con ese deseo.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

No creo que viva “dentro de las artes escénicas”. Me seduce más la teatralidad o los juegos de representación en la vida cotidiana. Muchas veces regresa el deseo de Artaud: si el teatro pudiera estremecernos como nos estremece la vida. Sobre todo aquí y ahora, en este lugar y en estos tiempos.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Mi quehacer en la vida no es nada “singular”. Intento apenas dar testimonio del tiempo en que vivo. Intento apenas imaginar la vida que nos falta.

No habito el teatro. Trato de percibir la teatralidad en cualquier esquina o escenario callejero de esta o de otra ciudad.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Pienso que el reto siempre será el de estar a la altura de la vida, o que los acontecimientos de la vida no sobrepasen nuestra capacidad de conmoción. ¿Puede el espacio poético darnos el aliento que nos falta en la vida?

Si el arte no puede devolver la vida a nadie qué es lo que sí puede. Hacernos cargo de lo que sí puede, de lo que necesitamos. Hacernos cargo de la falta, de la ausencia, del dolor, de la muerte. Incluso de la infamia.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

¿Necesitamos “un modelo”?

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Las y los que vendrán habrán sido sobrevivientes de demasiadas cosas. Ojalá conserven el deseo de contar, de comunicar, de hacer y de conmoverse por las y los otros.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?



Me pregunto por qué no se mencionan todas las pandemias que nos atraviesan. La COVID-19 es apenas la última que se ha sumado a una secuencia de pandemias que ha cobrado la vida de miles de personas en este país. ¿Cuántos, cuántas? No importa si son 85 mil, 77 mil o 200 mil, por decir números. No es una cuestión de cifras. ¿No se ha dicho que el teatro empieza allí donde una persona atraviesa una escena y otra lo mira?

El problema no es estar juntos, sino para qué estar juntos. Qué necesitamos mirar o imaginar. Me cuesta pensar que nos importe lo que sucede en la escena, casi siempre frente a nosotros, y poco lo que sucede en la vida, entre nosotros.

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Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Rodolfo Arias

57 años / México, Ciudad de México

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Actor

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Inicié haciendo teatro en el Colegio de Ciencias y Humanidades, después estando en la Facultad de Ciencias Políticas, anteriormente en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán con un grupo de compañeros y, más tarde, ingresé al Centro Universitario de Teatro. No tengo claro el por qué, pero de pronto me vi envuelto en la dinámica teatral, tuve que abandonar mi carrera en Ciencias Políticas y me dediqué 100% al teatro hasta la fecha, son ya cerca de 35 años.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

La misma de siempre: ¿Qué es lo que amo hacer?

Mis anhelos también son los de siempre: Qué puedo descubrir en Escena que pueda convertirse en un hecho artístico que deje algo en el espectador.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Simplemente salir de la realidad y habitar una ficción propositiva, artística, amorosa.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Considero que retomará un lugar que ha venido perdiendo con el paso del tiempo contra las redes tecnológicas. Creo que cuando esta situación de vida extraordinaria pase, el teatro retomará el lugar donde la gente va a sentir y sentirse.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Desconozco a cuál modelo se refieren. Es más, no sabía que existían modelos teatrales o no entendí la pregunta. Sorry.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que sean conscientes de la nueva realidad que les tocará y sean capaces de vencer las adversidades, de todo tipo, que se avecinan.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?



La enfrento como mucha gente: cumpliendo con los requisitos propuestos para salir lo antes posible de esta crisis.

Deseo que vuelva a suceder el hecho teatral como solo puede suceder: una puesta en escena a la que asistan espectadores que la retroalimentan con su presencia.

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Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Patricia Yáñez

30 años / México, Querétaro, Querétaro

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Actriz

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Antes de ver cine vi teatro. Desde niña me llevaron a ver teatro escolar en Querétaro y las obras que vi me atraparon. Luego tomé talleres de teatro en la primaria, secundaria y preparatoria. También asistía a los festivales culturales que se hacían y a los que iba gente de la capital. Esos primeros acercamientos me atraparon inmediatamente porque estaba viendo algo extraordinario que no me daba el cine o la televisión.

Me dediqué a hacer la asistencia de dirección de varios grupos en Querétaro y decidí que se podía hacer teatro de manera profesional. Fue por eso que viajé a la Ciudad de México para estudiar y dedicarme de lleno a esta bella profesión.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Las preguntas más frecuentes que me hago son: ¿Cómo llegar al espectador? ¿Cómo hacer que la vida en escena sea potente, creativa y honesta? También me han llegado muchas inquietudes en torno a cómo alentar a las nuevas generaciones a trabajar de lleno en el teatro y a no desanimarse. Es por eso que empecé a dar clases no sólo a estudiantes de actuación sino a otros grupos de personas como presos, niños, trabajadoras del hogar, adolescentes, etc.

Creo que el teatro se alimenta todo el tiempo de la vida misma y de los problemas que acechan a la sociedad, las inquietudes y las pasiones. Esas mismas están en todos lados, a todas horas. En relación a esto último, anhelo que la vida en la escena me deje ver, como hasta ahora, la vida misma en todo su esplendor, me haga ser un mejor ser humano y ser escénico.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Mi axis mundi.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

El teatro se ha pausado de manera presencial en los recintos, pero creo que nos ha orillado a reflexionar nuestros procesos creativos y a buscar nuevas formas de hacerlo.

Inevitablemente se ha generado una gran duda ante el resto de la población: ¿para qué sirve el teatro en momentos de crisis? Creo que el teatro tiene la particularidad de ser un refugio y un espacio suspendido en el tiempo para acercarnos a lo que se nos oculta. En la situación límite que vivimos, nos ha hecho pensar que cuando la vida está en riesgo, el teatro también lo está; pero se resiste a morir y a desaparecer. Y tengo esperanza en que volverá más fuerte, con mejores ideas y acercará a nuevos públicos dado todos los experimentos que se han hecho hasta ahora.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Creo que es vital que el gobierno en turno le dé la importancia necesaria a la cultura; nos toca a todos luchar por tener más apoyos por parte del gobierno en turno y exigir mejores condiciones para hacer artes escénicas.

Estamos ante una crisis social donde la cultura deja de tener importancia, pero es importante dársela desde la comunidad y en unión. Hacen falta mejores modelos de producción y difusión y llegar a otros públicos que tienen poco acceso a la cultura.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que resistan. El teatro es una vocación de tiempo completo y por lo tanto exige la vida misma. Deseo que tengan una vida llena de pasión por el teatro, aún ante los altibajos y escaseces frecuentes. Deseo que vivan el teatro como me ha tocado vivirlo y todavía mejor: con gozo y mucha plenitud.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?



Ha sido un momento histórico muy fuerte y un golpe duro para el teatro. Me ha tocado buscar nuevas formas para hacerlo, me he adaptado y he disfrutado de la cercanía aún a la distancia. Creo que ante la pandemia se han despertado otros fenómenos sociales como la violencia, que es necesario atender. Es por eso que el teatro es y seguirá siendo un lugar para darle a los seres humanos un espacio de encuentro con el otro y consigo mismo.

Deseo que los teatros se llenen, y si no es posible aún, que podamos llegar a los espectadores de manera segura y creativa.

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Esaú Corona

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Esaú Corona

37 años / México, Ciudad de México

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Diseño escénico

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Siempre me interesaron las actividades que implicaban un trabajo en equipo, un lugar de encuentro y que involucraran el cuerpo. Cuando conocí el teatro -en la preparatoria- descubrí que, además, podía expresarme a través de él de distintas maneras: con mi propio cuerpo, por medio de la escritura, la imagen… comencé a descubrir el teatro y aún sigo descubriéndolo.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Lo más importante para mí es que en el teatro puedo reinventar las formas de trabajo; me interesa sobre todo ahondar en la creación colectiva, desjerarquizar los roles, invitar a otras disciplinas a participar del teatro, colaborar con diferentes personas, profesionales y no profesionales, que desean crear colectivamente.

Para mí, el teatro es un espacio abierto, donde caben todas las preguntas. No ver el teatro como una disciplina cerrada y definitiva.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Interdisciplina, colectivo, posibilidad.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

En estos momentos de aislamiento, el teatro acentúa su carácter como un espacio (virtual o presencial) de encuentro y convivió, en el que continuamos intercambiando colectivamente.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

No creo que en el teatro deba imperar una forma, ya sea tradicional o innovadora, me parece que el cambio más importante está en reconocer y fomentar un teatro flexible y vivo, un teatro que no deja de transformarse y que nunca encuentra un molde que determine sus características.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que crezcan como una comunidad de hacedores teatrales que intercambie inquietudes y que permanezca abierta a percibir y reconocer al otro.

La pluralidad, la asociación y la creación de lazos que fortalezcan a la comunidad de creadores, siempre atentos a la gran diversidad de públicos y a la realidad a la que pertenecemos.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?



Precisamente eso: encontrarnos con el otro, estar juntos, dialogar, intercambiar puntos de vista. El teatro es un arte vivo y la vida se transforma continuamente.

Ser sensibles a nuestro entorno nos permite hallar nuevas posibilidades, apegarnos a otras disciplinas, buscar aliados, probar formatos distintos y generar estrategias que nos ayuden a seguir encontrándonos.

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Gema Aparicio

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Gema Aparicio

53 años / México, Puebla

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Directora de escena

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Cuando era niña me gustaba muchísimo jugar, me dormía pensando qué iba a jugar al día siguiente. Me encantaba participar en todas las actividades artísticas de la primaria y la secundaria. Estudié teatro en la Escuela de Iniciación Artística núm. 4 del Instituto Nacional de Bellas Artes y fue ahí cuando decidí que estudiaría teatro junto con la carrera de sociología, pero pronto me di cuenta que mi deseo y necesidad de estar en el escenario y seguir jugando eran muy grandes, así que abandoné la carrera de sociología y me fui a estudiar al Centro Universitario de Teatro, donde formamos el grupo Grande y Pequeño con compañeras de mi generación y es así como poco a poco la vida y mis inquietudes me llevaron hacia la dirección, labor que disfruto infinitamente.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Preguntas sobre el tiempo, el espacio, saber ¿quiénes somos? ¿Qué nos pasa? ¿Cómo nos relacionamos con el otro? ¿Qué somos capaces de hacer? ¿Hasta dónde podemos llegar? ¿Cómo podemos cambiar nuestro entorno?

Mis anhelos son: seguir explorando y aprendiendo de los procesos creativos. Que el teatro sea una necesidad para el público. Que los asistentes al teatro les ocurra algo, la idea es que lleguen de una manera y salgan de una manera distinta. Que las puestas en escena aporte a la reflexión.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Mi visión femenina de la vida, mi propia historia y mi búsqueda estética.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Todos necesitamos del teatro como un espejo, como un espacio de reflexión, de cuestionamiento, y de empatía.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Hay que transformar los modos de producción, las políticas culturales y garantizar la equidad. Dar paso a las nuevas generaciones, desterrar los cacicazgos, distribuir mejor los apoyos, rotar las oportunidades. Mejorar la distribución nacional de los dineros en las producciones, eliminar el intercambio de favores y proteger las condiciones laborales de los que hacemos teatro.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que estén seguros que el futuro les pertenece y que sean capaces de transformar eso que no les gusta y con lo que no están de acuerdo, que escuchen y se escuchen.

Que no sean cómplices de eso que no les gusta y critican. Que cuando logren sus objetivos no dejen de ser críticos y trabajen para las generaciones venideras.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?



No es teatro porque no es un acto vivo, porque no hay una comunión espacio-temporal con el público. Estamos explorando maneras distintas de hacer y ver propuestas creativas con algunos ingredientes de las artes escénicas y apoyos tecnológicos para no sentirnos en el desamparo absoluto. Lo que se hace en las plataformas es un paliativo.

Quiero pensar que pronto estaremos juntos y que cuando nos encontremos será con ese sentimiento de cuando volvemos a ver al ser amado que tanto extrañamos.

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