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Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Carmen Zavaleta

49 años / Ciudad de México

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Nuestro encuentro fue cuando era niña, tendría unos cinco años, mi familia siempre fue asidua espectadora del teatro, mi abuelita seguía incondicionalmente al SAI y el papá de mi mejor amiga era director de escena. La conocí y me llenó la cabeza de ideas, realidades que alimentaban mis días y me imaginaba que la vida transcurría porque había una mano gigante que nos colocaba en el escenario para hacer lo que queríamos.
Decidí dedicarme a ella cuando tenía doce años, durante la función de un musical; la energía y el universo que se construyó ante mis ojos, me hizo preguntarme en qué pensaban las actrices antes de salir a escena, qué hacían entre las piernas y decidí descubrirlo por mi cuenta.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

¿Quién? ¿Quiénes somos? ¿Cómo se transforma nuestro lenguaje escénico? ¿Desde dónde observo y estoy entendiendo a la otra y el otro? El cuerpo, el pensamiento, las experiencias estéticas, están en constante movimiento y me pregunto los caminos para construir, crear, prueba y error, abrir caminos diferentes.
Anhelo continuar, preguntarme siempre.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Observar, reflexionar, crear.
El teatro me ha colocado en dos posiciones y yo me he dejado: actriz y crítica, es un privilegio y una tarea difícil pero endemoniadamente disfrutable ser parte desde dentro y fuera, un ejercicio que siempre me tiene al vilo. Estoy convencida de que es necesario compartir, entablar diálogos, reconocer los diversos discursos y formas escénicas.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

En una época en la que cada vez nos miramos menos de frente y no hablamos voz a voz, el teatro es para cuestionarnos qué estamos haciendo, cómo nos atraviesa-modifica-condiciona la violencia, las pasiones, el poder.
Es fundamental para unir, observarnos, generar y mantener la convivencia. Reconocernos a través de la otra y el otro que somos nosotros mismos, reinterpretar el mundo y resonar con otras voces, o no, pero nunca, nunca dejar de mirarnos.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Gran pregunta. Las condiciones laborales, las condiciones de producción, las condiciones para desarrollar nuestro trabajo, abrir el espectro.
Es una pregunta difícil que requiere de respuestas más allá de la creación (esa corresponde a cada quien o cada grupo), de las propuestas escénicas o de las buenas intenciones; tiene que ver con la políticas culturales y económicas, su modificación y adecuación para dejar de ser una actividad no sustantiva, para poder contar con seguridad social o llegar a un número mayor de espectadores, espacios, convencionales o no, entre otros muchos temas. Requiere aliados, adentro y afuera de la comunidad teatral.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Compromiso, escucha, condiciones laborales a favor.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?

Estoy sorprendida por las reacciones que han surgido en las redes sociales, las diversas respuestas y maneras de acercarnos ahora que no podemos hacerlo físicamente y cuando nos hemos habituado a comunicarnos por mensajes de texto, imágenes o mensajes de voz, casi sin vernos a la cara en nuestro día a día. La semana pasada en algún comentario de la red, alguien se preguntaba si era el fin del teatro o cómo se modificaría; pienso que nos falta calma, debemos aprender a escucharnos, a entender lo que está sucediendo antes de querer encontrar respuestas, esa manía de querer controlarlo todo nos traiciona, la incertidumbre nos abruma y para mi ahí está la clave: calma. La tierra nos está dando una buena lección y no necesita seres humanos para existir.
Personalmente respiro, pongo orden, ordeno mis ideas, mi hogar, pongo atención a todo lo que no hago por correr.
Deseo que regresemos con una energía renovada, deseo que el grupo de trabajo con el que estoy ahora volvamos a la escena y que nuestros cuerpos estén listos para continuar habitando la ficción desde una realidad más fortalecida.

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