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Día: 29 de septiembre de 2020

Noé Germán Rendón Jara

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Noé Germán Rendón Jara

46 años / México, Zacatecas, Zacatecas

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Zacatecas, Zacatecas

Oficio: Teatrista

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Inicié con las audiciones para una comedia musical de un grupo en vías de profesionalización. Crecí junto con el grupo hasta hacernos profesionales.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

¿Qué me falta por hacer?
Anhelo seguir viajando.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Dejar que suceda.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Es un continente que se está llenando para desbordarse cuando el contacto humano sea irrefrenable.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Hay que tener una postura, pero permitirnos explorar aun lo que nos resulta ajeno.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que encuentren sus espectadores.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


Encontrándome conmigo, con los objetos, con los discursos y los lenguajes.

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Azalia Ortiz

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Azalia Ortiz

40 años / México, Aguascalientes, Aguascalientes

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Artista escénica

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Inicié por intuición, por gusto. Desde los once años entré al taller de teatro de la secundaria donde estudié en Aguascalientes y me seguí. Tanto la educación secundaria como la media superior estuve en un taller de teatro con distintos maestros, hasta que finalmente decidí estudiar la carrera en una de las primeras escuelas de teatro en Aguascalientes, el Centro de Investigación Teatral del Centro Cultural Los Arquitos, del Instituto Cultural de Aguascalientes.
Decidí dedicarme a la disciplina teatral porque desde que empecé a hacer teatro lo disfrutaba muchísimo, nunca cuestioné ese gusto; pero, además, pude observar que abría en mí perspectivas de la vida distintas a las que estaba acostumbrada. El teatro me abrazó para poder viajar en mí, para crear, para preguntarme, para reorganizarme, para constituirme.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Hay una pregunta constante y vital que alimenta mi práctica y que en el teatro por ser un arte vivo y colectivo, desde mi perspectiva, es la más importante: ¿Cómo me comunico con el otro? Y de ésta se desprenden: ¿Quiero comunicarme con el otro? ¿Qué es aquello tan crucial que quiero compartir contigo? ¿Creamos juntos? ¿Accionamos juntos? Juntos entiéndase: actores, directores, equipo creativo, asistentes, espectador, participante del acontecimiento escénico, equipo técnico, etc.
Todos los anhelos imaginados e insospechados son los que quiero vivir dentro de las artes escénicas, siempre he querido transitar SU TODO. Me emocionan mucho las apuestas artísticas que me retan, que me hacen crecer. El anhelo en realidad es crecer, seguir aprendiendo, seguir concibiendo.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Honesto, ritual, al servicio social.
Para mí, todas las formas son singulares. No hay una sola que se repita, podrá parecer que lo hacen pero cada una es particular. En mi caso, con lo que he tenido que trabajar de manera “especial” – digamos -, es con aceptar quién y cómo soy, para romper determinadas estructuras añejas o prejuicios sobre qué tipo de actriz puedo ser y a qué tipo de historias/ficciones/convenciones escénicas puedo acceder. Y en realidad, creo profundamente que nada ni nadie determina qué tipo de actriz puedo ser; en este sentido, soy la única que establece cómo habito mi práctica y mis posibilidades, lo cual contribuye a que yo pueda ser un ente escénico muy abierto y dispuesto a distintos lenguajes, realidades, estilos, técnicas, etc. Eso sí, siempre desde la honestidad, lo genuino, lo franco y lo generoso.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

El teatro es fundamental para repensar nuestros acuerdos sociales, el comportamiento humano –individual y colectivo -, la relación con el lugar que habitamos y sus costumbres, etc. Un momento de crisis, arroja también un teatro en crisis, o cual para nada es una catástrofe, al contrario, para mí significa que el teatro está dispuesto a modificarse, a cambiar, a transformarse. Y no me refiero a la estructura arquitectónica del edificio teatral, sino a quienes lo hacemos.
Si el momento que vivimos es histórico, el teatro también debe serlo. Esto, lógicamente, nos genera una mayor responsabilidad como hacedores teatrales. Y ahí la importancia del teatro en este momento, que debe plantear todas las preguntas posibles e imposibles, llevarlas a la acción, a la reflexión, al encuentro con el otro para entender, si no con la mente, con el cuerpo, si no con las acciones con lo que subyace en nuestro pensamiento. ¿Qué es esta experiencia enorme de todos los matices, que estamos viviendo?

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Esperar a que el espectador vaya a las salas de teatro. ¿Por qué nosotros no vamos a ellos? Sé que existen una gran cantidad de programas culturales e institucionales que permiten que el arte escénico vaya a las plazas, a los barrios, ¿pero si lo hiciéramos más? Es decir, hablo de presencia. Y aunque la nueva modalidad vía streaming ha contribuido con lo suyo, me refiero a buscar con el público un acercamiento de presencia tangible y real pero también simbólica; acercarnos a sus necesidades, a sus búsquedas, a sus motivaciones que muchas veces, también son las nuestras.
Por otro lado, me resulta interesante cómo hemos relegado del modelo teatral en muchas ocasiones -no digo que siempre-, el conocimiento de la antropología o la sociología, que como el teatro, están estrechamente ligadas a nuestra actividad cultural, a la comunicación de los individuos en sus comunidades o al ser humano de una forma integral. Posiblemente si revisitamos nuestras tradiciones, costumbres y creencias populares podríamos acercarnos a prácticas teatrales más complejas, genuinas, profundas y diversas conformes a nuestra identidad.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Les deseo muchas reuniones, muchos abrazos, momentos intensos de debate frente a frente, sudores interminables cuerpo a cuerpo, libros que los atrapen, pasiones de las buenas.
Mucha fuerza y vida interna. En fin, infinitas experiencias individuales y colectivas que nutran su viaje teatral y artístico.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


Primero que nada traté de no enfrentarla, más bien, de escucharla, de observarla. Estoy muy atenta a lo que me pasa día a día. He cambiado algunas rutinas y estoy tratando de desestructurar muchos patrones de conducta. Básicamente, creo que la mejor forma que encontré de habitar esta emergencia ha sido ir profundo en mí. Reconocerme, reordenarme, reconciliarme.
Pero reconozco que el otro me ha hecho falta y en esta avidez por el encuentro con el otro, a pesar de la distancia y no con la intensidad del encuentro presencial, pero si con otro tipo de intensidad, me he encontrado con el otro; tal como sucedió los últimos meses de mi estancia en la Compañía Nacional de Teatro. De manera muy estrecha a través de redes digitales y virtuales pude conectarme más con algunos de mis compañeros que cuando teníamos una carga muy intensa de trabajo. En reuniones interminables por Zoom, hablamos de la justicia, del miedo, de la peste, de lo que nunca habíamos confesado al otro, conocí de su búsqueda, de su vida, charlamos mucho sobre nuestros caminos, de nuestros procesos.
El teatro no sólo es el escenario, es el proceso colectivo, el individual y el del individuo en el acompañamiento. Posiblemente, el teatro y nosotros necesitábamos una pausa en la que aparentemente todo se desmoronaba, pero también todo se refrescaba y transformaba.
Deseo que regresemos con un panorama más amplio y compasivo de la vida en general, pero también de nuestro trabajo creativo y artístico. Somos tan frágiles como cualquier ser que habita esta tierra, estamos en igualdad de condiciones con otras especies – nos guste o no, lo aceptemos o no-, ni superiores ni inferiores. Entender eso por lo menos a mí me hace darme cuenta de dónde estoy, cómo estoy y a dónde voy.
Cuando volvamos a estar juntos, me gustaría crear con la conciencia de que algo cambió. Recordar que durante esta contingencia, viví algo así como un ritual de iniciación en el que comprendí que somos memoria colectiva en transición, hecha acción. Por lo tanto, siempre es tiempo de reconectar con el otro, de crear con el otro, de hacer teatro en compañía del otro.

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Oscar Gordillo

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Oscar Gordillo

35 años / México, Tabasco

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Actor

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Decidí dedicarme a esta disciplina desde toda mi vida: cuando era niño en kínder, primaria y secundaria siempre dije que quería ser actor, pero mis papas decían que un día se me iba a quitar la idea y ya en la preparatoria me empezaba a dar por vencido y empezaba a buscar una carrera alterna cuando al salir conocí un grupo de teatro al que me uní y, a la par de la universidad, inicié en la disciplina teatral a la edad de 18 años.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Cada que me involucro en un trabajo (para obtener ingresos extras) que no tiene nada que ver con el arte de la puesta en escena, me pregunto si ¿es algo que me gusta? ¿Me llena? ¿El dinero es un pago suficiente para sentirme vivo? ¿Si voy por la vida radiante o de menos satisfecho? o, simplemente ¿es algo que me gustaría hacer toda mi vida? Hasta el día de hoy las respuestas siempre han sido «no, no, no y NO». Cosa contraria a cuando mi trabajo es actuar, en este caso ni siquiera me cuestiono y, si lo hiciera, las respuestas serían siempre «SI».
Me gustaría vivir la utopía de encontrar una estabilidad laboral y económica dentro de las artes escénicas; aunque a veces también pienso que tal vez ese es el sazonador de vivir una vida como artista. Quizá esa es la montaña rusa que nos mantiene al pie del cañón.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Disposición, apertura, canalización.
Mi corporalidad no va muy de la mano con mi agilidad y destreza, eso hace que muchas veces la gente vea en mis personajes algo que pueda sorprenderlos y que no se lo esperarían del actor.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

La capacidad de sanación que tiene el arte teatral, así como cualquier modelo artístico.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Creo que no se debería de cambiar nada, el teatro se reinventa por sí mismo a lo largo de la historia y bajo cualquier circunstancia. La transmutación es parte del modelo teatral.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que tengan la oportunidad de vivir el arte en cualquiera de sus formas y que ningún factor trunque su capacidad creativa.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


Mientras el aislamiento no sea de comunicación, se pueden tener encuentros mediante plataformas digitales.
Desearía que cuando la pandemia termine, la gente valore el trabajo que hacemos los artistas y que se consagre como modelo de vida que las salas de cualquier espacio teatral estén llenas.

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Xóchitl Fabiola González Quintanilla

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Xóchitl Fabiola González Quintanilla

52 años

México, Ciudad de México

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Ciudad de México

Oficio: Escenógrafa, diseñadora de iluminación

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Estudié historia y danza contemporánea, allí conocí a Raúl Parrao quien me incorporó como asistente a su compañía y con él tuve la primera oportunidad de diseñar iluminación.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Las preguntas surgen a partir de cada proyecto: ¿Cómo aporto a la obra? ¿Qué discurso paralelo puedo construir? ¿Cómo comunico mejor al público desde mi labor?
Anhelo qué logremos trabajar con contratos y mejores condiciones laborales.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Estudio, creatividad y responsabilidad.
Es una práctica que requiere conocimientos artísticos, técnicos y habilidades para el trabajo en equipo (inteligencia emocional).

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Crear en el público empatía y conciencia hacia los diversos problemas humanos.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Debemos incidir en los modelos de producción para revisar nuestras condiciones laborales, contratos, sueldos, créditos, tiempos de montaje y desmontaje, asistencias, etc.
Profesionalizar nuestra relación con la producción para garantizar mejores trabajos.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que ojalá encuentren mejores condiciones de trabajo, eso dependerá de que los hacedores de teatro actuales trabajemos en ello.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


La emergencia la estoy enfrentando con mis ahorros, que ya están muy menguados y no sé cómo llegaré al final de la pandemia.
Deseo que no tardemos mucho en reactivar las producciones.

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Eunice de la Cruz

Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Eunice de la Cruz

36 años / México, Nayarit, Tepic

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Nayarit, Tepic

Oficio: Actriz, directora, dramaturga

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Inicié en talleres de formación actoral a la edad de 14 años. En el año 2009 me involucro de forma constante y profesional en el medio, tomando varios cursos, clínicas, talleres y diplomados con creadores y creadoras de gran trayectoria nacional e internacional; con el mismo ímpetu me refugié también en los saberes impresos que ofrecen los libros.
Decidí dedicarme al teatro como un acto de rebeldía y de resistencia en varios sentidos: el primero fue que se me prohibió estudiar la licenciatura, así que cuando me sentí dueña de mí misma, decidí que yo no iba a censurarme, desde entonces he puesto mi energía en prepararme profesionalmente; y el segundo es que descubrí en el teatro una forma de comunicación y de exploración activa que me permite compartir con los y las otras de forma presente y multisensorial, que la comunicación cotidiana pocas veces permite y menos entre quienes consideramos personas extrañas o desconocidas.
El teatro une, es un universo de posibilidades que se disponen llanas para la compartición y se transforman dentro de quien le observa. El teatro es un prisma.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Creo que las preguntas que alimentan mi práctica son las mismas preguntas que han puesto en jaque a la humanidad desde que el tiempo es tiempo: ¿Quién soy? ¿Por qué existo? ¿Para qué existo? ¿Existe el destino? ¿Por qué a veces el mundo es tan vil? ¿Por qué existen personas tan terribles? ¿Las personas «malas» nacen o se hacen? ¿Qué puedo hacer para cambiar mi entorno? ¿Qué puedo hacer por los demás? ¿Cómo puedo escucharles? ¿De qué forma puedo hablarles? Etc.
Para mí es sumamente importante la observación y la forma de observar, no es lo mismo observar un paisaje que observar a detalle los elementos que le conforman, para esto, creo, hay que aprender primero a mirar hacia adentro. Creo que el principal anhelo es vivir, vivir para poder crear.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

No sé si mi forma de habitar el teatro sea singular o distinta, pero si tuviera que describir mi quehacer en tres palabras, estas serían: Sensorial, íntimo, insumiso.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Creo que el teatro puede ser muchas cosas y tiene la capacidad de transformarse y adaptarse a cualquier circunstancia. El teatro es un sobreviviente desde donde se le observe, no me sorprende que haya trasmutado para coexistir en este momento histórico y que ahora habite las pantallas y llegue a los otros a través de un clic. Este acto de resiliencia no sólo hace que el teatro siga presente en la conciencia del espectador asiduo, sino que ha abierto nuevos canales para llegar a otros, a otras que probablemente no habían tenido la oportunidad de dialogar con él.
Visto desde otra perspectiva, el teatro también abraza, acompaña y, en ocasiones, nos da esperanza.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Esta es una pregunta difícil, hay en general varios aspectos que podrían ser perfectibles en distintos ámbitos. Por ejemplo, aún hay que seguir insistiendo para que los hacedores de teatro que no laboran en las instituciones puedan contar con un seguro médico, aún hay que seguir luchando por hacer comunidad más allá de las poéticas y perspectivas individuales con respecto a las formas, unir fuerzas sin entrar en debates separatistas entre el academicismo y la formación externa, etc.
Creo que la clave está en aprender a escucharnos y a respetar nuestras diferencias, cuando esto sea posible, entonces podremos -en comunidad- lograr todas esas cosas por las que se han luchado a través de los años y que nos son tan urgentes.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Deseo que vivan su vocación sin prejuicios, que se liberen de ataduras, rencillas y cánones anquilosados y caducos. Deseo que exploren, conozcan, aprendan; aparte de todos los pormenores sobre el quehacer teatral, que aprendan a verse y sobre todo a escucharse (independientemente de lo que hagan y de donde vengan), todos, siempre, podemos aprender de todos.
Deseo que se atrevan a hacer y a decir. Que nadie les quite esa libertad.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


Personalmente, enfrento la emergencia sanitaria con esperanza, con paciencia.
Deseo que cuando esto se resuelva, los teatros, los foros, las salas, las calles, etc. se vean repletas de personas hambrientas de experimentar este encuentro con el otro.
Larga vida al teatro.

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Me gusta que la casa se llene de plantas. Hay un cadáver en descomposición que está siendo tragado por la naturaleza.

Del texto no sé si todo funcione. Sé que nos faltan algunas partes por afianzar.

Sobre todo la escena de la mesa. Ahí siento que falta. No está clara. Ahora mismo la trabajaré, antes de que llegue Toño.

Juan Pablo nos ha pedido que sus intervenciones sean lo más claras posibles. Eso nos puso en crisis ayer. Porque a mí me gusta ir fijando cosas, para seguir profundizando, pero siento que Toño quiere seguir y seguir explorando, lo cual está bien, pero tenemos que ir decidiendo.

¿Cómo estoy? Angustiada… no sé si esto vaya a gustar o no. Estamos tocando un tema muy fuerte. Me mueve mucho. Ayer en la exploración que hicimos, surgieron varias cosas interesantes. Pero no me gusta estar todo el tiempo improvisando. No es lo mío, no me siento a gusto… Me gusta si tenemos tiempo, pero justo en este montaje, ya no tenemos tiempo. Se acerca el estreno. Todo el tiempo hay que invertirlo en cuestiones técnicas. Y es que es necesario, dependemos de lo virtual, el sonido, las interfaces, las consolas, las luces, etc. Estamos componiendo la imagen. Lo actoral también está. Ahí es donde hay que profundizar más, en la mirada, lo que se piensa.

Estoy angustiada por el futuro, no sabemos hacia dónde va esto. Me preocupa la economía, es posible que tenga que mudarme, que tenga que irme hacia otro lado. Los trabajos empiezan a cancelarse. Queda este, que es importante, muy importante. Confieso que lo he sufrido. Mi casa se ha vuelto un teatro, y mi intimidad ha estado más que expuesta, el trabajo y la intimidad se han mezclado. Eso me pone de humores distintos todos los días, a veces quisiera ir hacia algún lugar y luego regresar a mi casa, pero aquí estoy trabajando y viviendo. Me fastidio, sí. Pero hay que trabajar. Resistir.

No sé si mi pareja esté sufriendo igual. No lo sé.

En fin, creo que fue una decisión que se tomó. Que tomé. Ahora tengo que hacerme cargo y disfrutar. Ya en el momento no lo siento tan fuerte.