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Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Eunice de la Cruz

36 años / México, Nayarit, Tepic

Lugar principal de trabajo (País, estado, ciudad): México, Nayarit, Tepic

Oficio: Actriz, directora, dramaturga

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Inicié en talleres de formación actoral a la edad de 14 años. En el año 2009 me involucro de forma constante y profesional en el medio, tomando varios cursos, clínicas, talleres y diplomados con creadores y creadoras de gran trayectoria nacional e internacional; con el mismo ímpetu me refugié también en los saberes impresos que ofrecen los libros.
Decidí dedicarme al teatro como un acto de rebeldía y de resistencia en varios sentidos: el primero fue que se me prohibió estudiar la licenciatura, así que cuando me sentí dueña de mí misma, decidí que yo no iba a censurarme, desde entonces he puesto mi energía en prepararme profesionalmente; y el segundo es que descubrí en el teatro una forma de comunicación y de exploración activa que me permite compartir con los y las otras de forma presente y multisensorial, que la comunicación cotidiana pocas veces permite y menos entre quienes consideramos personas extrañas o desconocidas.
El teatro une, es un universo de posibilidades que se disponen llanas para la compartición y se transforman dentro de quien le observa. El teatro es un prisma.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

Creo que las preguntas que alimentan mi práctica son las mismas preguntas que han puesto en jaque a la humanidad desde que el tiempo es tiempo: ¿Quién soy? ¿Por qué existo? ¿Para qué existo? ¿Existe el destino? ¿Por qué a veces el mundo es tan vil? ¿Por qué existen personas tan terribles? ¿Las personas «malas» nacen o se hacen? ¿Qué puedo hacer para cambiar mi entorno? ¿Qué puedo hacer por los demás? ¿Cómo puedo escucharles? ¿De qué forma puedo hablarles? Etc.
Para mí es sumamente importante la observación y la forma de observar, no es lo mismo observar un paisaje que observar a detalle los elementos que le conforman, para esto, creo, hay que aprender primero a mirar hacia adentro. Creo que el principal anhelo es vivir, vivir para poder crear.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

No sé si mi forma de habitar el teatro sea singular o distinta, pero si tuviera que describir mi quehacer en tres palabras, estas serían: Sensorial, íntimo, insumiso.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Creo que el teatro puede ser muchas cosas y tiene la capacidad de transformarse y adaptarse a cualquier circunstancia. El teatro es un sobreviviente desde donde se le observe, no me sorprende que haya trasmutado para coexistir en este momento histórico y que ahora habite las pantallas y llegue a los otros a través de un clic. Este acto de resiliencia no sólo hace que el teatro siga presente en la conciencia del espectador asiduo, sino que ha abierto nuevos canales para llegar a otros, a otras que probablemente no habían tenido la oportunidad de dialogar con él.
Visto desde otra perspectiva, el teatro también abraza, acompaña y, en ocasiones, nos da esperanza.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Esta es una pregunta difícil, hay en general varios aspectos que podrían ser perfectibles en distintos ámbitos. Por ejemplo, aún hay que seguir insistiendo para que los hacedores de teatro que no laboran en las instituciones puedan contar con un seguro médico, aún hay que seguir luchando por hacer comunidad más allá de las poéticas y perspectivas individuales con respecto a las formas, unir fuerzas sin entrar en debates separatistas entre el academicismo y la formación externa, etc.
Creo que la clave está en aprender a escucharnos y a respetar nuestras diferencias, cuando esto sea posible, entonces podremos -en comunidad- lograr todas esas cosas por las que se han luchado a través de los años y que nos son tan urgentes.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Deseo que vivan su vocación sin prejuicios, que se liberen de ataduras, rencillas y cánones anquilosados y caducos. Deseo que exploren, conozcan, aprendan; aparte de todos los pormenores sobre el quehacer teatral, que aprendan a verse y sobre todo a escucharse (independientemente de lo que hagan y de donde vengan), todos, siempre, podemos aprender de todos.
Deseo que se atrevan a hacer y a decir. Que nadie les quite esa libertad.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?


Personalmente, enfrento la emergencia sanitaria con esperanza, con paciencia.
Deseo que cuando esto se resuelva, los teatros, los foros, las salas, las calles, etc. se vean repletas de personas hambrientas de experimentar este encuentro con el otro.
Larga vida al teatro.

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