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Categoría: Bitácora 11. Crimen expuesto 

Primera semana de estreno

En el sofá a lado de mi novio mientras bebemos whisky

Primera semana de estreno

Ya dimos función. Ayer y hoy fueron las primeras funciones. En la de ayer me sentí con la energía a tope, mis emociones iban y venían. Sentía que todos estábamos nerviosos por lo que nos había pasado el día del ensayo general. Pero hubo un momento donde nos conectamos y pudimos seguir adelante. Salir de nosotros para ir juntos. La primera función de estreno tuvo muchos altibajos, pero fue una buena función.

En la de hoy, la segunda yo me sentí fría. Al principio me costó entrar. Estaba cansada, y me preocupé demasiado por tener toda la casa en orden. Tal vez deba replantearme la manera de calentar y conectar conmigo y el personaje. ¿Cómo preparar el corazón?

Cómo repetir y ahondar el momento para que se vuelva honesto y suceda siempre como la primera vez. Reconozco qué hay momentos donde los tengo mecanizados y tal vez deba revisitarlos para poder encontrar otras cosas. Esta semana trabajaré en ello, en cada frase cada momento y la pulsión que ofrece a la distancia. Será una semana de bajarle al ritmo de trabajo, de respirar y dejar que todo se asiente para el viernes próximo. También es necesario el descanso y la reflexión. Guardarnos.

Juan Pablo al final nos dijo qué hoy hubo momentos donde los tres nos encontrábamos, y que era ahí donde debíamos estar la mayor parte del tiempo.

Habrá que ver los videos de las funciones para sacar una nueva reflexión al respecto.

 

Ahora, a cenar y descansar.

Camino andado

Casa de mi madre

Camino andado

Ha sido el primer día de descanso desde hace mucho tiempo

desde que iniciamos este proceso,

aunque no estuviéramos ensayando,

la mente estaba pensando,

pensando muchas cosas,

y hoy descansé.

 

Llegué a casa de mi madre,

a las 4,

comimos,

me recosté en un sillón y me dormí,

dos horas,

tenía mucho tiempo que no dormías así en la tarde,

estaba cansado,

no podía despertar,

luego vimos películas…

Ya extrañaba estar en casa,

ya extrañaba,

pienso que mañana no tengo que ensayar,

ni pensar ideas,

ni memorizar,

y siento extraño,

voy a extrañar el proceso,

los problemas,

el cansancio,

las juntas,

los ensayos,

me siento extraño,

todo pasa…

 

Estrenamos hace unos días,

y todo salió increíble,

se siente bien actuar,

dar función,

invitar gente,

mostrar lo que se hizo.

Hoy me encontré con unos amigos,

de teatro,

los vi por casualidad

y me felicitaron,

habían estado siguiendo el proceso,

decían que estaba muy chingón,

me preguntaban por cosas,

pienso qué hubiera pasado si me hubiera quedado en la CNT,

me hubiera quedado sin esto,

con la posibilidad de crear mis imaginarios,

por la paga, eso sí

pero uno no puede estar buscando la feria…

 

Al final de la función me quedé pensando en cómo lo hice,

si actué bien,

si logré lo que ya había hecho en ensayos,

luego pensé en quién me metió ese estrés,

en qué momento de mi formación me hicieron dudar,

pienso en mis maestres,

y yo creo que fue en el montaje de Del otro lado de la puerta,

tratar de alcanzar algo que ya había hecho,

el no estar bien,

el no conectar y tener que empujar,

forzar,

mentir…

 

Pienso en disfrutar las funciones,

sin importar si está bien hecho o no,

desaprender también es un camino,

una vez mi maestra me dijo:

Que nadie te quite el gozo de actuar, no te lo permitas,

eso,

a pesar de ser oscura,

es gozo,

el gozo del equipo,

de un trabajo titánico para que nos veamos,

compartir escena con Paty y Juan Pablo,

no sé cuándo se vuelva a repetir.

 

Pienso que me hubiera privado de esta sensación

de completa libertad,

en caso de haber entrado a la CNT,

este último proceso ha sido muy pleno,

la obra es lo que tenía que ser,

mi corazón no puede compartir más que agradecimiento,

en fin…

Vamos cerrando

El baño

Vamos cerrando

La última bitácora que entreguemos será esta. Escribir en la bitácora para mí fue un refugio, una manera de habitar el silencio como bien dijo Didanwy en el aula del espectador. Esa manera de aterrizar lo aprendido, de habitar la palabra para hacer ese proceso de reflexión desde aquí, desde la hoja en blanco.

Empezamos ya desde hace varios meses, haciendo esta residencia expuesta, y me costó mucho trabajo abrir el proceso desde aquí.

Sin embargo, fue un gran hallazgo, porque a partir de las lecturas que empezamos a hacer al principio ante todos, podíamos saber dónde estaba el otro, qué pensaba y qué cosas sucedían. Íbamos tejiendo entre todos el discurso final de la obra.

Lamentablemente, no pudimos seguir con las lecturas por el ritmo de trabajo que empezamos a tener, sobre todo hacia el final. Pero venir a escribir y reflexionar sobre lo que había pasado en los días de trabajo arduo y dejar plasmado el sentir de lo que sucedía, ayudó y puso en eje lo que empezaba a ser necesario y a dejar de lado lo que no. Es un ejercicio personal que ayuda mucho.

¿Cómo estoy?

Estoy preocupada por el virus, estoy angustiada por no saber qué pasará el próximo año. Esta espera se aplaza, se desplaza.

Estoy con un raro dolor de espalda.

Quiero dejar de angustiarme, tengo que bañarme para dar clase.

Ya no aguanto a los trabajadores que siguen y siguen trabajando en los departamentos de a lado.

Quiero ver a mi familia.

Los extraño mucho.

No los veo desde enero.

Anoche soñé que los veía.

La incertidumbre del trabajo, la economía, pagar una renta más baja, la despensa, son problemas que no dejan de estar ahí.

Quiero seguir creando.

Seguir teniendo teatro. Teatro, aunque sea virtual. Como sea.

Es un refugio.

Una necesidad.

La vida misma.

Serán mis pasos

Mi cuarto

Serán mis pasos

Veo un cadáver

una mujer

que amé.

¿Qué amé?

Hielos fríos golpean mis pies,

me recuerdo de niño,

me recuerdo feliz,

metido en el agua.

 

A dónde irán mis pasos,

recuerdo que alguien me decía que les escribía cartas a sus personajes,

¿Le escribiré una carta a Toño?

Que nombre tan extraño,

nombramos a las cosas y esas cosas nos nombran,

¿Cómo explicarle lo que he hecho?

¿Le diré que todo esto fueron celos,

amor,

ira,

rabia?

 

Pienso en lo que sucedió,

y volverá a suceder,

y así por siempre,

estar siempre cerca.

 

¿Quién era Desdémona?

¿Quién soy yo?

 

¿Qué hago?

¿Corro?

 

¿Dónde me escondo?

 

Ya borré mis redes sociales,

mi madre sufre,

mi hermana sufre,

sufro más por ellas que por mí.

 

Corro.

 

¿Me encontrarán?

¿Dónde esconderme entonces?

Toño

Ayuda.

 

Te escribo esta carta,

si pudieras esconderte dónde lo harías.

 

Tú me inventaste.

 

A Desdémona le diría que escape,

no existe el perdón,

le diría que huya,

que borré el momento donde me conoció,

que corra lejos,

y no vuelva.

 

Los asesinos no nos hacemos de la noche a la mañana,

no llegamos y te decimos:

-Eres una puta, enciérrate….

Somos más sutiles,

Te hacemos sentir querida,

protegida,

luego bajamos tu autoestima,

luego te controlamos,

luego te mentimos,

luego te lastimamos,

luego te matamos,

huye,

lejos,

lejos.

Segunda semana de funciones

A lado del altar de muertos

Segunda semana de funciones

Fue la segunda semana de funciones, y creo que hubo grandes avances respecto a la primera. Ha habido avances respecto a lo técnico, la coreografía con las cámaras es más limpia y precisa, pero siempre hay algún error, siempre pasa y es parte de hacerlo en vivo.

Al ver las repeticiones de las transmisiones, me di cuenta de que el tiempo para hacer algo así, tiene que ser otro. Más tranquilo, más taimado.

Es curioso cómo sucedieron las dos funciones de esta semana, porque la del viernes pareciera que no estaba pasando nada, había más tiempo, estábamos dándonos más tiempo con todo: los movimientos, el trazo, los textos, la música, etc. Pero a nivel personal sentía que no estaba sucediendo como hubiera querido. En la función del sábado ocurrió otra cosa, la energía que se desplegaba en la casa se sentía en otro lugar, había derroche de energía y estábamos más conectados, creo que estaba sucediendo, pero no funcionó de la misma manera para la cámara.

Stefanie Weiss vio las dos funciones y ayer que platicábamos justo me decía que le había gustado más la función del viernes porque estaban sucediendo más las cosas, había más sorpresa incluso para los actores, y que en la función del sábado estábamos tratando de llegar a algún lugar.

Es curioso, porque en lo personal yo me dejé llevar por lo que sentía el sábado, y el viernes tenía la sensación de que no estaban pasando las cosas. Pero tal vez ocurrió de modo contrario. Es interesante este tipo de reflexión y el ojo externo, para dar referencia de lo que está sucediendo en este tipo de experiencia virtual, que cada vez creo más se parece a la del cine. En lo personal no he hecho tanto cine, Toño sí y tiene más entendido el lenguaje visual. Lo veo cuando está frente a la cámara, a mí me pasa que tengo que estar bajándole a la proyección, pero eso no quita que las cosas estén sucediendo.

Juan Pablo nos dijo que le había gustado más la función del sábado. Y es que creo que, si el público hubiera estado el sábado, hubiera sentido nuestra energía, que no sé si ocurrió de la misma manera en lo virtual.

No se puede hacer lo mismo, eso está claro.

 

Esta es la última bitácora que escribo para que sea publicada, ha sido un gran viaje el poder registrar todo lo que sucedía. Ha sido una gran aventura y un proceso con muchos matices. Ocurrió todo lo que realmente ocurre en un proceso de creación como este, sólo que esta vez estábamos en una situación extraordinaria: la pandemia.

 

Evidentemente esto no es teatro, el teatro se hace de forma presencial, pero a toda costa sigue operando bajo las leyes de la ficción, y la salida ha sido de modo virtual. Nos adaptamos y eso funcionó.

 

Gracias Teatro UNAM por la oportunidad, gracias Juan Meliá por confiar en las nuevas generaciones, gracias Alicia por ser un cómplice y abrazar y apoyar nuestras locas ideas y darnos eje, gracias Fausto por auxiliarnos y confiar, gracias al equipo de difusión por descolocarse y por ir juntos, gracias a Elizabeth por acompañarnos; y me faltan muchos a los cuales agradecer: gracias Miriam, Ricardo, Erika, por ser partidarios de esta aventura y dejar volar su imaginación en épocas de crisis, por abrazar un proyecto en condiciones extrañas y resistir; gracias Juan Pablo por estar tan loco y bañarnos con tu música cada función, gracias Adrián por aguantar a tanta gente en tu casa y por sumarte al proyecto de manera generosa.

Gracias Otelo, gracias Desdémona, gracias a Stef, Itzel, Susana, Toño Rojas, Pamela, Alex, Luis Arturo, Didanwy, Rosa, Zavel, Cinthia, Jacobo, Alberto, Camilo, Ramona.

Gracias a todos los espectadores.

Pero sobre todo, gracias Toñito, gracias por seguir siendo mi amigo aunque hayamos tenido ganas de jalarnos los cabellos, gracias por dejarme ver que el teatro se hace en complicidad, confiando y entregándose de la manera en cómo lo haces tú; eres un gran actor y sobre todo eres mi amigo.

 

Por menos crímenes, por más teatro.

¡Viva el teatro!

¡Viva la vida!

¿Cuándo se van los muertos?

La casa de mi madre

¿Cuándo se van los muertos?

Hoy estamos entre los muertos

se van al rato,

descubro que me gusta estar solo,

amo venir a ver a mi madre y a mi hermana,

pero por otro lado,

me gusta llegar al departamento

y estar solo,

pienso nuevamente que necesito vivir solo,

me gusta la soledad,

desde niño me pasa,

quiero comprarme un libro,

ver una película.

 

Estamos por terminar este ciclo,

este proceso,

que me ha mantenido con energía,

si no hubiera sido por esto,

estaría en el fondo de la depresión,

dos funciones más y se acabó,

dos funciones más,

hago un recuento de todo desde el principio,

y ha sido muy intenso,

ha sido nuestra forma de decirle al mundo que aquí estamos,

a pesar de todo,

aquí estamos,

todo el tiempo cuestiono mi profesión,

a dónde voy,

quisiera hablar de otras cosas,

en esta última bitácora,

pero siempre termino hablando de esto,

¿Por qué actuación,

soy actor,

es digno lo que hago,

vale la pena,

vale la pena?

 

Estábamos hablando de eso el sábado,

¿De qué vive un actor/actriz,

lejos de la massmedia,

que no estamos en el circuito de la fama?

 

He pedido becas todo este año,

no obtuve ninguna,

solo trabajo como actor,

y es poco,

una gran incertidumbre,

¿Vale la pena?

Pienso muchas cosas,

ayer hablaba con un amigo actor,

y me decía eso:

-Somos muchos mi Toño,

siempre va a haber alguien que lo hace mejor,

y se queda él.

 

Este proyecto ha sido un respiro,

es mi bandera donde puedo decir,

que a pesar de todo aquí estoy,

en el borde,

en el pensar abandonar.

 

Hoy en el desayuno una prima dijo:

Vimos tu obra y Juan dijo

¿Ya vieron lo que hizo Toño?

Está bien chido,

me gustó mucho,

tiene mucho mensaje…

 

Desdémona está por terminar,

y está bien,

las funciones han estado increíbles,

esperamos tener más público,

vamos a hacer lo posible,

pero me quedo con todo,

con un gran grupo,

con la confianza de Teatro UNAM,

con toda la raza que participó,

ya se acaba la bitácora publicada,

y como me conozco tengo miedo abandonar,

esta charla íntima con la creación,

con la producción,

con las personas involucradas,

conmigo mismo,

abrazo a todes,

desde el inicio de este proyecto,

desde Raúl y Dania,

ha sido un gran camino.

Estamos por cerrar,

el tiempo ha sido relativo

y en medio de esto puedo decir:

valió la pena.