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Autor: Raúl

Fueron muchos sueños.

Fueron muchos sueños

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Entrada Raúl Mendoza

Raúl

Sentada en un mat encerrada en el cuarto intencionada a comenzar mi rutina fit. Narrativa de una serie de sueños que tuve esta noche.

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños. Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?. Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Sentada en un mat encerrada en el cuarto intencionada a comenzar mi rutina fit. Narrativa de una serie de sueños que tuve esta noche.

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños. Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?. Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

Para que no se nos olvide.

En la cocina, haciendo el desayuno

Para que no se nos olvide

“Woke up this morning blues around my head

No need to ask the reason why

Went to the kitchen and lit a cigarette

Blew my worries to the sky”

https://www.youtube.com/watch?v=kPhNC9ermgU

11:27

En el comedor de C.L.

            Los días grises son los que más me gustan. Es la mejor manera de describir lo que en mi encierro personal (no el virtual ni el pandémico) siento. El proyecto expuesto detona la necesidad de sobrevivir a la extinción. Hoy es un día para definir la forma.

            Seremos Otelos y Desdémonas.

            O seremos alguien más.

            Seremos un cadáver que se expone

            Una imagen que se despliega

            Una ilusión digital

            Desapareceremos

            Sin dejar rastros

            más que huellas digitales

            https://qodeinteractive.com/catalog/tetsuo/

            https://iad-lab.ch/

 

Recorriendo la escena del crimen con el scroll del mouse.

https://dvein.com/

Recorrer un mapa durante la navegación… escenas del crimen…. escenarios posibles…

cadáveres…. un cadáver exquisito que surge en un universo suspendido en la red.

 

Una página para que no se nos olvidé.

https://violenceisnotmyculture.com/

 

Bitácora iniciática.

En la mesa de la cocina, tomando café, escuchando las noticias en la radio y con un gato en las piernas

Bitácora iniciática

La muerte. Mi cadáver. El ente cuando llega el fin. ¿Qué pasa al morir? ¿Será posible ver tu cuerpo / cadáver mientras te desprendes hacia la estratosfera? Recordé INTO THE VOID (https://www.youtube.com/watch?v=_tG_b5zaT9Y). Por un tiempo, buscaba sentirme amenazado, en peligro. Y estas sensaciones las buscaba en el exterior, buscando a alguien que fuera el responsable de los temores, del pánico, del miedo. Siempre busqué las zonas rojas, lugares oscuros en esta ciudad y en otras. Esa sensación de morir lejos geográficamente se relaciona con esa sensación de morir lejos de mí, no ser una víctima, sino un espectador. Espectar la propia muerte. Quería probar los mismos riesgos y sensaciones que me atravesaban al caminar por San Antonio Tomatlán, o por Topacio, o por la calle de San Pablo en la Merced de la Ciudad de México; encontré lugares así en otras ciudades, en otros países. Los desconocidos se volvían conocidos y esa sensación de amenaza dejó de emanar peligro para dar paso al ambiente familiar. La familia. Aquella que se reúne en una esquina, o en la barra de una cantina, o en un callejón sin salida, aquella que te tira línea con una mirada, que te recoge sin conocerte, que te alberga, que te da una oportunidad para expresarte, para vivir, para conocerte. Noches que te abrazan y no te sueltan. O días soleados a lado de unas vías compartiendo pollo asado…

La muerte es más cercana de lo que parece. La siento a un lado. Sentada conmigo. Mirando lo que hago, escuchando lo que pienso. No soy la muerte, pero es mi compañera. Una frontera se dibuja entre nosotros. Una línea que podemos pisar, pero no atravesar. Esta sensación sobre los límites de la vida y la muerte es aquella que he buscado extender, explicar y compartir por medio de otros lenguajes. La imagen es un final de tiempo. Un tiempo que es atravesado por la violencia. Siempre.

La violencia interrumpe sin medir las consecuencias. Hemos crecido y aprendido a normalizar sus efectos, a verla como algo de todos los días. Ya sea porque la vivimos en casa o por el entorno que nos rodea. Es una cosa de todos los días. La violencia interrumpe tu día y es difícil regresar a lo que estabas haciendo. Es difícil centrarte y enfocarte en algo más que no sea ella misma. Es preferible normalizar su efecto. Vivir con ello, espectando las noticias de todos los días que giran a su alrededor. Así vemos miles de números que grafican muertos, enfermos, heridos… mejor anestesiarse. Es en ese momento anestésico en donde se ha colocado a la imagen. Un Impasse. Una manera de acercar la violencia tras la frontera de la imagen, alejando la realidad de ti, de tu cuerpo, de tus emociones.

Imágenes y violencia. Las imágenes se diluyen con el tiempo. La violencia va dejando marcas. La anestesia llega para tomar el control, para conquistar el imaginario sedado. Donde ya no se trata de realidad sino de las realidades. Donde ya no eres uno o una sino “unes”.