×

Autor: Patricia

Hoy no habla Desdémona

En la cocina

Hoy no habla Desdémona

Aquí en la cocina, con mucho sueño y hambre, habló desde lo más sincero. Así, con Pijamas y frente a una sopa sapporo. Desde aquí, con las hormonas a todo lo que dan. Hoy habla Patricia, no Desdémona. Ella ya habló mucho y hace falta no perderse tampoco.

Hoy hablé con alguien que estaba decidiendo por no ser parte de un colectivo. Yo la incitaba a que siguiera con el grupo. Pero pienso: ¿qué es un grupo? El Coro de los Otros se está apagando. Aquí sólo resistimos Toño y yo. Y creo que de manera natural nos estamos distanciando. Somos creadores muy distintos. Nos conocemos demasiado y tenemos una gran amistad, pero a veces ese exceso de confianza no funciona para crear. Somos entrañables amigos y él es una entrañable persona. Pero creo que estamos lejos en la creación, es normal. Cada uno ha forjado una manera de crear que a veces pienso se distancia de lo que éramos. No quiero imponer nada, pero a veces siento que no confía en mí. Hoy le propuse varias veces algunas cosas, pero siento que a veces pasamos por el filtro de tomárnoslo personal y eso no ayuda. Es normal, creo. Él es mi familia. Cuando él también me propone cosas, también suelo poner resistencias.

Sí, duele un poquito porque me estoy dando cuenta de que quizás este sea el último montaje que creamos juntos.

¿Cómo disfrutar? ¿Cómo cede? ¿Cómo confiar sin cruzar límites?

Tenemos una relación entrañable y nos leemos, eso nos ayuda mucho en escena porque inmediatamente conectamos. Pero en lo técnico, la producción, la puntualidad, en el feedback, solemos tambalear porque tememos herirnos o sabemos cómo herirnos. Es complejo.

Estoy muy hormonal y tal vez mañana me arrepienta de haber escrito esto. Pero no está mal también decirlo desde este lugar, sin filtros.

Si estuviéramos sólo los dos, ya nos hubiéramos agarrado del chongo, pero como estamos con más personas. Eso ayuda, amortiguamos con ellos.

Ya no debo presionar por hacer las cosas, porque escriba en la bitácora, porque esté pendiente de tal o tal cosa. Tal vez eso ayude. No es que lo quiera hacer sentir culpable, no. Sería muy perverso de mi parte. Pero como se dijo hace rato: por querer hacer un bien, acabo haciendo un mal. ¡Hay cuánto drama Patricia! Por eso siempre se pelean contigo. Pero hoy leí que no debí sentirme culpable por poner límites.

Entrada 3 bitácora actoral

Tercera entrada bitácora actoral

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

Entradas recientes

Consulta toda la

Entrada 3 bitácora escénica

Tercera entrada bitácora escénica

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

Entradas recientes

Consulta toda la

Grité varias veces por la noche

Grité varias veces por la noche, me dolía

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños. Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?. Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

Entradas recientes

Consulta toda la

Reflexionar acerca de la muerte.

En la sala de mi casa, en una mesa que da frente a una pared blanca

Reflexionar acerca de la muerte

¿Qué es la muerte? ¿Qué significa para mí?

Es una experiencia que me ha atravesado poco. La he experimentado con familiares, y con gente de mi edad. La más reciente fue la de una amiga que sufrió un accidente automovilístico. Era joven, la última vez que la vi, estaba sonriente.

La muerte es algo en lo que no me gusta pensar. Porque si lo pienso me sacude. A veces se me atraviesa como un pensamiento imprevisto, que me dice que yo también voy a morir. Y en un arrebato egoísta digo: para qué todo esto. Es un pensamiento existencialista que se abre ante la inutilidad de la vida misma: ¿para qué?

Somos seres frágiles que pueden morir en cualquier momento. Un virus que anda por ahí, puede matar a quienes tienen la vida más endeble que uno. Y pega directamente con la ley del más fuerte.

Perder a alguien… algo que puede suceder en cualquier momento. Llorar la pérdida de alguien y que venga la culpa por no haber estado con esa persona.

¿Pero no será que morimos a diario? Hablo de la muerte parcial, la muerte de células, la muerte de ideas, la muerte de sueños, la muerte de objetivos. Algo muere en mí, cada vez que pienso en la inutilidad de algo, de mí misma.

En este momento la vida peligra, estamos inmersos en un momento de demasiada precaución donde la vida está en riesgo, la vida de los otros.

El otro día, soñé con un cadáver. Era el cadáver de mi madre… cuando me acercaba a ella, empezaba a moverse. A surgir de entre la muerte. Pero algo se había perdido, algo estaba ajeno ya. En la lógica del sueño, donde todo es posible, los muertos vienen y hablan. ¿Será entonces la realidad del sueño un refugio entre vivos y muertos? un lugar donde estar y donde permanecer para no perecer.

Descripción de la evolución del proyecto hasta este momento.

En otra esquina de mi sala, buscando intimidad

Descripción de la evolución del proyecto hasta este momento

¿Cómo estoy?: nerviosa, tratando de calmarme, ¿por qué estoy nerviosa?

En la última reunión que tuvimos el día de ayer los cuatro, comentamos acerca de la última reunión que tuvimos con Juan y Alicia hasta hace unos días, en la que estuvimos presentes sólo Toño y yo. Surgieron algunos puntos interesantes, por ejemplo: hablamos acerca de la intimidad. Al pensar en la intimidad que se genera en un grupo de trabajo, el ambiente de confianza y la atmósfera amena que se respira, es un convenio que se genera entre un grupo, no es algo hablado, es algo pactado, es una cuestión de química: algo íntimo. La intimidad finalmente es personal, es propia, pero es compartida. ¿Qué pasa en un experimento virtual, donde el proceso se abre para que el espectador sea testigo de esa intimidad? ¿Hasta qué punto se transgrede y se modifica el proceso interno del actor y de los creativos? ¿cómo nos guardamos en esa mística?

Ahora mismo, podría decir que mi intimidad está siendo atravesada por quienes puedan ver este escrito, ¿me censuro entonces?

Pienso en el espacio propio que también se busca dentro de un hogar, poniendo como ejemplo la situación por la que atravesamos ahora mismo. El trabajo y la intimidad del hogar están siendo atravesados por un momento en el que es necesario hacerlo, porque estamos en un inevitable encierro. Entonces empiezan a suceder varias cosas: el lugar donde como también es el lugar donde creo, el lugar donde ensayo es también el lugar donde descanso. No hay límites, no hay división. Eso tal vez afecte de alguna manera el ánimo, las emociones. Porque lo más delicioso de llegar a tu casa en un día de trabajo largo, era justo apartarse de tu zona de trabajo; el espacio se vuelve algo, significa algo, cómo resignificamos el hogar, cómo lo descolocamos para volverlo otro siendo el mismo.

Siento que eso mismo pasa con el trabajo del actor, es él mismo, es un solo cuerpo y una sola voz. Pero internamente pone fronteras para separar quién es como actor y quién es como ser humano. ¿o será que siendo actor es ser humano y ser humano es ser actor?

En fin, no quiero extenderme en esta reflexión, pero es necesaria. Ahora mismo me siento incómoda, porque estoy trabajando en la sala, a vistas de mi pareja, ¡eso ya es incómodo! ¡Me siento desnuda creativamente! Entonces qué hago: pongo un límite sonoro. me pongo audífonos con aislante de ruido, de esa manera me sumerjo en un espacio-tiempo virtual donde sólo soy yo, mi pensamiento y la computadora. Detrás mío, queda mi pareja con sus asuntos; y es que sigo teniendo conciencia de que está ahí, pero ¿cómo me concentro para ser yo con mi pensamiento y mi momento?

Quedamos en hacer una lista de las cosas que nos incomodan con este “proceso expuesto”

1.- Verme en pantalla.

2.- Escuchar mi voz grabada.

3.- Que personas que no conozco vean mi casa.

4.- No tener un termómetro (como el espectador de manera presencial) con el que pueda medir el hecho escénico.

5.- Conectar con la soledad. (La soledad me da miedo)

6.- No poder controlar la tecnología

7.- No poder concentrarme

8.- No saber qué tipo de forma actoral o forma escénica o como se le llame, sea esta la de la virtualidad.

9.- No tener el suficiente presupuesto de tiempo.

Creo que al escribir esta lista, las cosas que me incomodan pasan primero por los miedos que me generan. Es una descolocación esta experiencia, que inicia ya, me tiene angustiada. ¿cómo volver entonces a este estado de gracia creativo, donde no había estrés por presentar nada? ¿A dónde se fue este espíritu esperanzador con el que hacíamos este proyecto? Y es que iniciamos diciendo: para cuando esto acabe… ¿será que va a acabar?

 

Los espacios de la casa.

 

 

Más tarde el mismo día:

Referente en el cual me inspiro:

https://www.youtube.com/watch?v=ZHUR6phuOrc

Imagino un retazo de mujer, como una muñeca diseccionada que está frente a alguien.

Es un cuerpo roto.

un cuerpo que no tiene forma, pero que es forma.

Una mujer que ya no es mujer y que ahora es un retazo de algo que ya no es.

Una mujer que se reconstruye a sí misma tratando de encontrar el por qué.

No ante la duda de los demás.

Sino ante la misma incertidumbre.

¿Por qué?

En un grito primero que se eleva en la enormidad del espacio.

Una mujer que está frente a una ventana y dice:

¿Por qué soy?

¿En qué momento me rompí?

La imagen le dice que está entera. Que está bien. Que por fuera (la imagen) está completa.

Por dentro es un monstruo.

Un fragmento.

Un frankestein.

No te muevas

No saltes

Alguien dice a su izquierda.

Es él…

Quien la sostiene.

Ella piensa:

¿Por qué amo? ¿A qué me aferro? ¿Se puede amar en medio de la enfermedad? ¿Es posible o es sólo una ilusión ante un posible antídoto?

Mi cuerpo está roto.

La mujer está sobre una mesa

ella reza

ella cree que invocando un algo poderoso

algo superior a ella, tendrá una salida hacía algo.

Y aquí rompo:

Veo a esa mujer, ante el abismo

con un grito interno que no cesa, que no se calla.

Me cuestiono a mi misma mis propias creencias, mis propias posibilidades para imaginar. Quién soy. Tiemblo.

Ejercicio espiritual.

Sentada frente a la ventana, con las cortinas abiertas, y la conciencia de que alguien pueda verme. Sólo entra la luz de los focos del pasillo que ilumina las escaleras.

Me puse audífonos y me encerré en el cuarto de cachivaches con la luz apagada.

Estaba inspirada.

Decidí hacer un ejercicio espiritual, en la búsqueda de conectar con el personaje.

Con el objetivo de encontrarme con él.

Puede ser algo arriesgado, porque abre canales sensibles y siento que yo abrí los míos.

No estoy sola, hay alguien en la habitación y varias veces se manifestó.

Cerré los ojos y me senté en el piso.

Primero, se trata de conectar con uno mismo. Respiré y me pregunté ¿Cómo estoy?

Vi un corazón latir, en medio de esa imagen oscura.

Escuché el latir de mi corazón.

Luego, con el estímulo de la lluvia, imaginé que estaba caminando en una calle empedrada, en dirección a un vecindario. Imaginé el vecindario que está cerca de mi casa, tiene una reja que nunca está cerrada, la abrí y entré.

Iba en busca de Ella.

Yo estaba empapada por la lluvia.

Subí unas escaleras, toqué la puerta y entré.

Estaba acostada en su cama, boca arriba, con los ojos abiertos y la mano izquierda a lado de ella. La mano estaba colocada en una posición muy hermosa, como si un escultor griego se la hubiera acomodado.

La otra estaba a lado de su torso.

Tenía un vestido de flores amarillo y no tenía un zapato.

su vestido estaba desgarrado, el brasier estaba por encima de su pecho y su pelvis estaba ennegrecida por el vello púbico y la sangre que manaba, sólo hacía contraste una sustancia pegajosa. Como una baba.

Acababa de suceder. Al menos eso me dijo con la mirada ella misma sentada en la silla al pie de la cama. Se veía a sí misma en paz, me veía a mí y veía la lluvia caer afuera de la ventana.

La imagen de las dos mujeres era totalmente opuesta. Sólo que la que estaba sentada en la silla estaba en blanco y negro, como en las películas de antes.

Me vi a mi misma viendo a esas mujeres, y eran yo.

Tenían mi imagen.

Lo primero que pensé fue en mi mamá cuando recibiera la noticia de que alguien me había asesinado, después de violarme. Sentí su dolor y escuché cómo su corazón se partía. Aún ahora la imagino, recibiendo esa noticia y me parte el corazón. Nadie quiere eso, nadie quiere morir antes que sus padres. No es natural.

Pero mi yo sentada en la silla está en paz, y eso me da esperanza.

Luego lloré con la cabeza en medio de una toalla.

Apagué la música de lluvia de youtube. y Vi el tiempo de duración de todo el ejercicio: 23:03.

Hay que cortar con la emoción. Salir de ahí por voluntad. No te puedes quedar, no es sano.

Pero ya hay una impresión en el cuerpo.

Tengo que cuidar mi nivel de tensión, cuando estaba entrando a la casa, se me tensó demasiado la muñeca izquierda, y me empezó a doler. Me la agarré tratando de relajar el músculo. Pero pude seguir.

Fin del ejercicio espiritual.

Sonido de lluvia

https://www.youtube.com/watch?v=8QBu-f7MGFg&t=1383s

Síntesis del proceso de trabajo realizado hasta ahora.

Sentada frente a la ventana que da hacia la casa de los vecinos

Síntesis del proceso de trabajo realizado hasta ahora

Cadáver palabra

Empezamos un 10 de julio a hablar sobre una idea que rondaba en la cabeza de Raúl y Dania: adaptar Otelo desde una mirada forense.

Dado que estábamos en encierro, (y lo seguimos estando) creímos que era un buen momento para empezar a pensar tranquilamente en un proyecto.

El arriesgue del grupo fue descolocar la mirada que el autor propone, partiendo de la última imagen que ofrece con la muerte de Desdémona y el suicidio de Otelo. Raúl propuso partir de ahí, de esa última impresión para adoptar una mirada desde el punto de vista forense. Nos trajo un referente claro de cómo quería empezar a elaborar el proyecto, y empezamos a ver el material de Forensic Architecture. El trabajo de investigación que emplean ellos, es un punto de referencia que nos ayuda a elaborar un criterio para trazar la ruta de nuestro proyecto.

Y es que, aplicar otra técnica para crear hipótesis respecto a lo que sucedió con la tragedia de Shakespeare, servirá para que sea espejo de otras tragedias que suceden día a día en nuestro entorno social, atravesado cada vez más por la violencia.  

Los días siguientes nos reunimos para compartir diversos ejercicios escritos. Algunos abordaban diversas hipótesis acerca de lo que le pudo haber ocurrido a Desdémona. Toño proponía la ficción como una “verdad histórica”, aquello que se sabe, aquello que se nos ha dicho. Pero ¿qué pasa si cuestionamos la verdad de Shakespeare, para revelar otros motivos que llevaron al asesinato de Desdémona por parte de Otelo?

Al hacerlo se abrieron otros imaginarios que develaban otras posibilidades. Pensar no sólo la muerte como el hecho en sí, sino atravesar el hecho desde la convención. Y es que en nuestras posibilidades para entender el hecho criminal, también es posible que den testimonio los muertos, o se devele algo al repetir como un loop el acontecimiento, o sólo enfocarnos en la acción de las manos que asesinan a Desdémona y después dan muerte a su propio agresor.

Hasta este punto, el juego con las posibilidades para abordar el hecho criminal, hacían que no sólo nos enfocáramos en la visión forense, sino también entretejer desde lo poético para encontrar otras formas.

Hemos llegado en conjunto, a conclusiones y otras cuestiones. Empezamos a visualizar el cómo, el por dónde, aunque sigamos investigando desde otras técnicas.

Finalmente dimos un giro en la creación del cadáver exquisito. Creamos un cadáver exquisito hecho por texto, imágenes, secuencia de imágenes y sonidos. En una sesión larga donde nos propusimos hacer rounds con distintas ordenes de participación. En un primer round que duró diez minutos, elaboramos un documento algo tímido. Luego fuimos agarrando ritmo, y había fragmentos que fluían en torno a distintos temas como la muerte, los sueños, lo femenino; pensamiento interno o súplicas a un dios.

Fue interesante la interacción por medio de Zoom y a través de un drive, quedó como consigna final releer el documento hecho.

Más tarde el mismo día

Reuniones con Teatro UNAM para realizar el proyecto Cadáver Palabra

La invitación por parte de Teatro UNAM llegó en un momento inesperado. En primer lugar, hubo que reestructurar la dirección del proyecto para enfocarnos en la logística del mismo y repensarlo desde la propuesta de Teatro UNAM: exponer el proceso creativo a público.

Todos nos cuestionamos sobre cómo podíamos hacer eso, ya que los procesos creativos suelen ser celosos en ese aspecto. El público acude al evento hasta que ya está terminado, antes sería violentarlo, o modificarlo en torno a la mirada. Pero el reto está ahí, abrir el armado del proceso para que el público conozca qué es lo que se hace. Evidentemente, llegamos a la conclusión de que no todo sería expuesto, pero al menos sí un gran porcentaje del mismo. Eso nos puso a pensar sobre las implicaciones, ¿qué sentiríamos si alguien ve cómo se hace algo? Pensamos en la vulnerabilidad a la que nos somete la idea, esa vulnerabilidad de pensar que nos expondremos a los comentarios del público, al ojo de quien sea testigo de ello.

En una primera junta con Juan Meliá y Alicia Martínez, Raúl y yo planteamos el proyecto que decidimos nombrar Cadáver Palabra, expusimos los objetivos del mismo y las sugerencias de las salidas a público. Juan nos mostró a su vez los objetivos de lo que él llamó “proceso expuesto”; Alicia armó otro documento, con las mismas consignas, llamado “vitrina escénica”. Siguieron los mismos puntos sobre el armado de un proyecto de manera presencial y con base a eso fuimos modificando algunos puntos y sobre todo las salidas a público.    

Hay algo importante a resaltar en estas juntas que se han tenido hasta ahora, y es que nunca me había topado con el nivel de involucramiento con el que está el equipo de Teatro UNAM, es una colaboración muy enriquecida en muchos sentidos. Tanto de nuestro lado como del suyo hay flexibilidad y diálogos interesantes para armar algo en una plataforma desconocida para todos.

Juan planteó la necesidad de adentrarnos a esta forma de trabajar por ahora, y de explorar este terreno virtual que se ha vuelto cada vez más necesarios para seguir teniendo contacto con el mundo exterior. El objetivo de todos es armar un proyecto (llámese experiencia tecnovivial o arte vivo grabado), que pueda ser mostrado de modo virtual, pero previo a eso, abrir el proceso del armado al público.

Y es que estamos en un momento donde el convivio que ofrece el teatro, ha tenido que ser cancelado por la pandemia. La manera de resistir de la comunidad teatral es encontrando nuevas formas de crear aún desde la virtualidad. En lo personal ha sido un reto, no sé a qué me enfrento. Antes de aceptar participar en un proyecto como este, no hubiera imaginado hacerlo, me resistía. Tal vez mis miedos van de la mano de ese desconocimiento. Y es que no sabemos a qué nos enfrentamos, pero sí sabemos que las ganas de hacerlo están ahí, las ganas de comunicarle algo al espectador (que ahora hemos decidido llamarlo usuario) están ahí.

Con sueño y con hambre.

Sentada en un espacio improvisado en medio de mi sala

Con sueño y con hambre

Es extraño y emocionante ver cómo se ha desarrollado este proyecto. Desde la última vez que hicimos Destierros los tres, no nos habíamos vuelto a reunir para trabajar. Siempre estábamos en contacto por medio de un grupo de Whats llamado “El tío y sus sobrinos” y siempre teníamos la intención de “hacer algo”. No fue sino hasta este momento de crisis provocado por la pandemia que Raúl y Dania nos lanzaron un proyecto muy concreto: hacer Otelo a partir de una adaptación que se desarrollará desde el lenguaje forense.

Empezamos a conocer términos forenses y a partir de las consignas que Raúl proponía, hicimos escritos desde hipótesis, describiendo escenarios posibles y narrando sucesos criminales desde el lenguaje forense.

El ambiente virtual en el que estamos, hacía que las conversaciones se enriquecieran desde ahí, desde la imagen, los videos y los escritos compartidos en la pantalla. Nuestras reuniones no duraban más de dos horas. Y fue en la sesión número 5 que hicimos el cadáver exquisito entre los cuatro. ¡Ah, esa sesión ha sido de las mejores!

Y es que mi proceso ha cambiado desde hace 8 años cuando hicimos aquel montaje, ahora siento que he adquirido mayor estructura, pero hay algo que me explota cuando vuelvo a trabajar con ellos, se me abre la intuición, la locura y las ganas de explorar otros lenguajes. Es mi nicho experimental.

Luego ocurrió algo inesperado: Juan Meliá me contactó para hacer un proyecto en plataforma virtual. Pero con la consigna de exponer el proceso a público.

Rápidamente pensé en el proyecto que estábamos haciendo y se lo describí sin pensarlo. Aún estaba en etapa inicial, de hecho aún lo está. Pero qué mejor que se produzca y desarrolle con alguien que está interesado en volverse cómplice.

No sé, creo que hay proyectos que son así, por naturaleza fluyen y atrapan. Este es uno de ellos y estamos en eso.

Mi inquietud radica, (porque siempre soy miedosa) en que nos concentremos en el lenguaje virtual y olvidemos el contenido creativo. Hasta ahora no hemos podido retomar la parte creativa, nos hemos concentrado en la logística y el armado de la escaleta. En fin, es un proceso donde nuevamente estamos involucrados en todas las áreas. Ya lo hemos hecho antes como compañía. Me da vértigo, pero es parte de la riqueza de hacer teatro, aunque ahora está ese debate ¿es teatro? ¿cómo lo llamamos ahora? ¿me estaré traicionando? ¿qué nuevo saldrá de esto?

Lo que me sostiene es que hay una provocación para crear en medio de este contexto de crisis por el que atraviesa nuestro país. Y crear ficción desde el lenguaje teatral me apasiona y me llena de dicha. Me da esperanza sobre lo que puede sostener ahora a nuestra comunidad, aunque sea desde este proyecto.

 

(De cuando nos fuimos de viaje a Tijuana a dar función y le tomé una foto al muro.)