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Sentada en un espacio improvisado en medio de mi sala

Con sueño y con hambre

Es extraño y emocionante ver cómo se ha desarrollado este proyecto. Desde la última vez que hicimos Destierros los tres, no nos habíamos vuelto a reunir para trabajar. Siempre estábamos en contacto por medio de un grupo de Whats llamado “El tío y sus sobrinos” y siempre teníamos la intención de “hacer algo”. No fue sino hasta este momento de crisis provocado por la pandemia que Raúl y Dania nos lanzaron un proyecto muy concreto: hacer Otelo a partir de una adaptación que se desarrollará desde el lenguaje forense.

Empezamos a conocer términos forenses y a partir de las consignas que Raúl proponía, hicimos escritos desde hipótesis, describiendo escenarios posibles y narrando sucesos criminales desde el lenguaje forense.

El ambiente virtual en el que estamos, hacía que las conversaciones se enriquecieran desde ahí, desde la imagen, los videos y los escritos compartidos en la pantalla. Nuestras reuniones no duraban más de dos horas. Y fue en la sesión número 5 que hicimos el cadáver exquisito entre los cuatro. ¡Ah, esa sesión ha sido de las mejores!

Y es que mi proceso ha cambiado desde hace 8 años cuando hicimos aquel montaje, ahora siento que he adquirido mayor estructura, pero hay algo que me explota cuando vuelvo a trabajar con ellos, se me abre la intuición, la locura y las ganas de explorar otros lenguajes. Es mi nicho experimental.

Luego ocurrió algo inesperado: Juan Meliá me contactó para hacer un proyecto en plataforma virtual. Pero con la consigna de exponer el proceso a público.

Rápidamente pensé en el proyecto que estábamos haciendo y se lo describí sin pensarlo. Aún estaba en etapa inicial, de hecho aún lo está. Pero qué mejor que se produzca y desarrolle con alguien que está interesado en volverse cómplice.

No sé, creo que hay proyectos que son así, por naturaleza fluyen y atrapan. Este es uno de ellos y estamos en eso.

Mi inquietud radica, (porque siempre soy miedosa) en que nos concentremos en el lenguaje virtual y olvidemos el contenido creativo. Hasta ahora no hemos podido retomar la parte creativa, nos hemos concentrado en la logística y el armado de la escaleta. En fin, es un proceso donde nuevamente estamos involucrados en todas las áreas. Ya lo hemos hecho antes como compañía. Me da vértigo, pero es parte de la riqueza de hacer teatro, aunque ahora está ese debate ¿es teatro? ¿cómo lo llamamos ahora? ¿me estaré traicionando? ¿qué nuevo saldrá de esto?

Lo que me sostiene es que hay una provocación para crear en medio de este contexto de crisis por el que atraviesa nuestro país. Y crear ficción desde el lenguaje teatral me apasiona y me llena de dicha. Me da esperanza sobre lo que puede sostener ahora a nuestra comunidad, aunque sea desde este proyecto.

 

(De cuando nos fuimos de viaje a Tijuana a dar función y le tomé una foto al muro.)