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Día: 9 de agosto de 2020

Descripción de la evolución del proyecto hasta este momento.

En otra esquina de mi sala, buscando intimidad

Descripción de la evolución del proyecto hasta este momento

¿Cómo estoy?: nerviosa, tratando de calmarme, ¿por qué estoy nerviosa?

En la última reunión que tuvimos el día de ayer los cuatro, comentamos acerca de la última reunión que tuvimos con Juan y Alicia hasta hace unos días, en la que estuvimos presentes sólo Toño y yo. Surgieron algunos puntos interesantes, por ejemplo: hablamos acerca de la intimidad. Al pensar en la intimidad que se genera en un grupo de trabajo, el ambiente de confianza y la atmósfera amena que se respira, es un convenio que se genera entre un grupo, no es algo hablado, es algo pactado, es una cuestión de química: algo íntimo. La intimidad finalmente es personal, es propia, pero es compartida. ¿Qué pasa en un experimento virtual, donde el proceso se abre para que el espectador sea testigo de esa intimidad? ¿Hasta qué punto se transgrede y se modifica el proceso interno del actor y de los creativos? ¿cómo nos guardamos en esa mística?

Ahora mismo, podría decir que mi intimidad está siendo atravesada por quienes puedan ver este escrito, ¿me censuro entonces?

Pienso en el espacio propio que también se busca dentro de un hogar, poniendo como ejemplo la situación por la que atravesamos ahora mismo. El trabajo y la intimidad del hogar están siendo atravesados por un momento en el que es necesario hacerlo, porque estamos en un inevitable encierro. Entonces empiezan a suceder varias cosas: el lugar donde como también es el lugar donde creo, el lugar donde ensayo es también el lugar donde descanso. No hay límites, no hay división. Eso tal vez afecte de alguna manera el ánimo, las emociones. Porque lo más delicioso de llegar a tu casa en un día de trabajo largo, era justo apartarse de tu zona de trabajo; el espacio se vuelve algo, significa algo, cómo resignificamos el hogar, cómo lo descolocamos para volverlo otro siendo el mismo.

Siento que eso mismo pasa con el trabajo del actor, es él mismo, es un solo cuerpo y una sola voz. Pero internamente pone fronteras para separar quién es como actor y quién es como ser humano. ¿o será que siendo actor es ser humano y ser humano es ser actor?

En fin, no quiero extenderme en esta reflexión, pero es necesaria. Ahora mismo me siento incómoda, porque estoy trabajando en la sala, a vistas de mi pareja, ¡eso ya es incómodo! ¡Me siento desnuda creativamente! Entonces qué hago: pongo un límite sonoro. me pongo audífonos con aislante de ruido, de esa manera me sumerjo en un espacio-tiempo virtual donde sólo soy yo, mi pensamiento y la computadora. Detrás mío, queda mi pareja con sus asuntos; y es que sigo teniendo conciencia de que está ahí, pero ¿cómo me concentro para ser yo con mi pensamiento y mi momento?

Quedamos en hacer una lista de las cosas que nos incomodan con este “proceso expuesto”

1.- Verme en pantalla.

2.- Escuchar mi voz grabada.

3.- Que personas que no conozco vean mi casa.

4.- No tener un termómetro (como el espectador de manera presencial) con el que pueda medir el hecho escénico.

5.- Conectar con la soledad. (La soledad me da miedo)

6.- No poder controlar la tecnología

7.- No poder concentrarme

8.- No saber qué tipo de forma actoral o forma escénica o como se le llame, sea esta la de la virtualidad.

9.- No tener el suficiente presupuesto de tiempo.

Creo que al escribir esta lista, las cosas que me incomodan pasan primero por los miedos que me generan. Es una descolocación esta experiencia, que inicia ya, me tiene angustiada. ¿cómo volver entonces a este estado de gracia creativo, donde no había estrés por presentar nada? ¿A dónde se fue este espíritu esperanzador con el que hacíamos este proyecto? Y es que iniciamos diciendo: para cuando esto acabe… ¿será que va a acabar?

 

Los espacios de la casa.

 

 

Más tarde el mismo día:

Referente en el cual me inspiro:

https://www.youtube.com/watch?v=ZHUR6phuOrc

Imagino un retazo de mujer, como una muñeca diseccionada que está frente a alguien.

Es un cuerpo roto.

un cuerpo que no tiene forma, pero que es forma.

Una mujer que ya no es mujer y que ahora es un retazo de algo que ya no es.

Una mujer que se reconstruye a sí misma tratando de encontrar el por qué.

No ante la duda de los demás.

Sino ante la misma incertidumbre.

¿Por qué?

En un grito primero que se eleva en la enormidad del espacio.

Una mujer que está frente a una ventana y dice:

¿Por qué soy?

¿En qué momento me rompí?

La imagen le dice que está entera. Que está bien. Que por fuera (la imagen) está completa.

Por dentro es un monstruo.

Un fragmento.

Un frankestein.

No te muevas

No saltes

Alguien dice a su izquierda.

Es él…

Quien la sostiene.

Ella piensa:

¿Por qué amo? ¿A qué me aferro? ¿Se puede amar en medio de la enfermedad? ¿Es posible o es sólo una ilusión ante un posible antídoto?

Mi cuerpo está roto.

La mujer está sobre una mesa

ella reza

ella cree que invocando un algo poderoso

algo superior a ella, tendrá una salida hacía algo.

Y aquí rompo:

Veo a esa mujer, ante el abismo

con un grito interno que no cesa, que no se calla.

Me cuestiono a mi misma mis propias creencias, mis propias posibilidades para imaginar. Quién soy. Tiemblo.

Ejercicio espiritual.

Sentada frente a la ventana, con las cortinas abiertas, y la conciencia de que alguien pueda verme. Sólo entra la luz de los focos del pasillo que ilumina las escaleras.

Me puse audífonos y me encerré en el cuarto de cachivaches con la luz apagada.

Estaba inspirada.

Decidí hacer un ejercicio espiritual, en la búsqueda de conectar con el personaje.

Con el objetivo de encontrarme con él.

Puede ser algo arriesgado, porque abre canales sensibles y siento que yo abrí los míos.

No estoy sola, hay alguien en la habitación y varias veces se manifestó.

Cerré los ojos y me senté en el piso.

Primero, se trata de conectar con uno mismo. Respiré y me pregunté ¿Cómo estoy?

Vi un corazón latir, en medio de esa imagen oscura.

Escuché el latir de mi corazón.

Luego, con el estímulo de la lluvia, imaginé que estaba caminando en una calle empedrada, en dirección a un vecindario. Imaginé el vecindario que está cerca de mi casa, tiene una reja que nunca está cerrada, la abrí y entré.

Iba en busca de Ella.

Yo estaba empapada por la lluvia.

Subí unas escaleras, toqué la puerta y entré.

Estaba acostada en su cama, boca arriba, con los ojos abiertos y la mano izquierda a lado de ella. La mano estaba colocada en una posición muy hermosa, como si un escultor griego se la hubiera acomodado.

La otra estaba a lado de su torso.

Tenía un vestido de flores amarillo y no tenía un zapato.

su vestido estaba desgarrado, el brasier estaba por encima de su pecho y su pelvis estaba ennegrecida por el vello púbico y la sangre que manaba, sólo hacía contraste una sustancia pegajosa. Como una baba.

Acababa de suceder. Al menos eso me dijo con la mirada ella misma sentada en la silla al pie de la cama. Se veía a sí misma en paz, me veía a mí y veía la lluvia caer afuera de la ventana.

La imagen de las dos mujeres era totalmente opuesta. Sólo que la que estaba sentada en la silla estaba en blanco y negro, como en las películas de antes.

Me vi a mi misma viendo a esas mujeres, y eran yo.

Tenían mi imagen.

Lo primero que pensé fue en mi mamá cuando recibiera la noticia de que alguien me había asesinado, después de violarme. Sentí su dolor y escuché cómo su corazón se partía. Aún ahora la imagino, recibiendo esa noticia y me parte el corazón. Nadie quiere eso, nadie quiere morir antes que sus padres. No es natural.

Pero mi yo sentada en la silla está en paz, y eso me da esperanza.

Luego lloré con la cabeza en medio de una toalla.

Apagué la música de lluvia de youtube. y Vi el tiempo de duración de todo el ejercicio: 23:03.

Hay que cortar con la emoción. Salir de ahí por voluntad. No te puedes quedar, no es sano.

Pero ya hay una impresión en el cuerpo.

Tengo que cuidar mi nivel de tensión, cuando estaba entrando a la casa, se me tensó demasiado la muñeca izquierda, y me empezó a doler. Me la agarré tratando de relajar el músculo. Pero pude seguir.

Fin del ejercicio espiritual.

Sonido de lluvia

https://www.youtube.com/watch?v=8QBu-f7MGFg&t=1383s

Síntesis del proceso de trabajo realizado hasta ahora.

Sentada frente a la ventana que da hacia la casa de los vecinos

Síntesis del proceso de trabajo realizado hasta ahora

Cadáver palabra

Empezamos un 10 de julio a hablar sobre una idea que rondaba en la cabeza de Raúl y Dania: adaptar Otelo desde una mirada forense.

Dado que estábamos en encierro, (y lo seguimos estando) creímos que era un buen momento para empezar a pensar tranquilamente en un proyecto.

El arriesgue del grupo fue descolocar la mirada que el autor propone, partiendo de la última imagen que ofrece con la muerte de Desdémona y el suicidio de Otelo. Raúl propuso partir de ahí, de esa última impresión para adoptar una mirada desde el punto de vista forense. Nos trajo un referente claro de cómo quería empezar a elaborar el proyecto, y empezamos a ver el material de Forensic Architecture. El trabajo de investigación que emplean ellos, es un punto de referencia que nos ayuda a elaborar un criterio para trazar la ruta de nuestro proyecto.

Y es que, aplicar otra técnica para crear hipótesis respecto a lo que sucedió con la tragedia de Shakespeare, servirá para que sea espejo de otras tragedias que suceden día a día en nuestro entorno social, atravesado cada vez más por la violencia.  

Los días siguientes nos reunimos para compartir diversos ejercicios escritos. Algunos abordaban diversas hipótesis acerca de lo que le pudo haber ocurrido a Desdémona. Toño proponía la ficción como una “verdad histórica”, aquello que se sabe, aquello que se nos ha dicho. Pero ¿qué pasa si cuestionamos la verdad de Shakespeare, para revelar otros motivos que llevaron al asesinato de Desdémona por parte de Otelo?

Al hacerlo se abrieron otros imaginarios que develaban otras posibilidades. Pensar no sólo la muerte como el hecho en sí, sino atravesar el hecho desde la convención. Y es que en nuestras posibilidades para entender el hecho criminal, también es posible que den testimonio los muertos, o se devele algo al repetir como un loop el acontecimiento, o sólo enfocarnos en la acción de las manos que asesinan a Desdémona y después dan muerte a su propio agresor.

Hasta este punto, el juego con las posibilidades para abordar el hecho criminal, hacían que no sólo nos enfocáramos en la visión forense, sino también entretejer desde lo poético para encontrar otras formas.

Hemos llegado en conjunto, a conclusiones y otras cuestiones. Empezamos a visualizar el cómo, el por dónde, aunque sigamos investigando desde otras técnicas.

Finalmente dimos un giro en la creación del cadáver exquisito. Creamos un cadáver exquisito hecho por texto, imágenes, secuencia de imágenes y sonidos. En una sesión larga donde nos propusimos hacer rounds con distintas ordenes de participación. En un primer round que duró diez minutos, elaboramos un documento algo tímido. Luego fuimos agarrando ritmo, y había fragmentos que fluían en torno a distintos temas como la muerte, los sueños, lo femenino; pensamiento interno o súplicas a un dios.

Fue interesante la interacción por medio de Zoom y a través de un drive, quedó como consigna final releer el documento hecho.

Más tarde el mismo día

Reuniones con Teatro UNAM para realizar el proyecto Cadáver Palabra

La invitación por parte de Teatro UNAM llegó en un momento inesperado. En primer lugar, hubo que reestructurar la dirección del proyecto para enfocarnos en la logística del mismo y repensarlo desde la propuesta de Teatro UNAM: exponer el proceso creativo a público.

Todos nos cuestionamos sobre cómo podíamos hacer eso, ya que los procesos creativos suelen ser celosos en ese aspecto. El público acude al evento hasta que ya está terminado, antes sería violentarlo, o modificarlo en torno a la mirada. Pero el reto está ahí, abrir el armado del proceso para que el público conozca qué es lo que se hace. Evidentemente, llegamos a la conclusión de que no todo sería expuesto, pero al menos sí un gran porcentaje del mismo. Eso nos puso a pensar sobre las implicaciones, ¿qué sentiríamos si alguien ve cómo se hace algo? Pensamos en la vulnerabilidad a la que nos somete la idea, esa vulnerabilidad de pensar que nos expondremos a los comentarios del público, al ojo de quien sea testigo de ello.

En una primera junta con Juan Meliá y Alicia Martínez, Raúl y yo planteamos el proyecto que decidimos nombrar Cadáver Palabra, expusimos los objetivos del mismo y las sugerencias de las salidas a público. Juan nos mostró a su vez los objetivos de lo que él llamó “proceso expuesto”; Alicia armó otro documento, con las mismas consignas, llamado “vitrina escénica”. Siguieron los mismos puntos sobre el armado de un proyecto de manera presencial y con base a eso fuimos modificando algunos puntos y sobre todo las salidas a público.    

Hay algo importante a resaltar en estas juntas que se han tenido hasta ahora, y es que nunca me había topado con el nivel de involucramiento con el que está el equipo de Teatro UNAM, es una colaboración muy enriquecida en muchos sentidos. Tanto de nuestro lado como del suyo hay flexibilidad y diálogos interesantes para armar algo en una plataforma desconocida para todos.

Juan planteó la necesidad de adentrarnos a esta forma de trabajar por ahora, y de explorar este terreno virtual que se ha vuelto cada vez más necesarios para seguir teniendo contacto con el mundo exterior. El objetivo de todos es armar un proyecto (llámese experiencia tecnovivial o arte vivo grabado), que pueda ser mostrado de modo virtual, pero previo a eso, abrir el proceso del armado al público.

Y es que estamos en un momento donde el convivio que ofrece el teatro, ha tenido que ser cancelado por la pandemia. La manera de resistir de la comunidad teatral es encontrando nuevas formas de crear aún desde la virtualidad. En lo personal ha sido un reto, no sé a qué me enfrento. Antes de aceptar participar en un proyecto como este, no hubiera imaginado hacerlo, me resistía. Tal vez mis miedos van de la mano de ese desconocimiento. Y es que no sabemos a qué nos enfrentamos, pero sí sabemos que las ganas de hacerlo están ahí, las ganas de comunicarle algo al espectador (que ahora hemos decidido llamarlo usuario) están ahí.