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Autor: Antonio

Entrada 1 bitácora actoral

Primera entrada bitácora actoral

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Entrada 1 bitácora escénica

Primera entrada bitácora escénica

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Dizque viendo el Principito

tercera entrada bitácora creativa

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión

Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños. Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?. Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Tengo sueño, acabo de comer pasta y un guisado hecho con soja.

La misma ventana, no llueve pero el día ha estado gris, tampoco hoy hay Chavela Vargas


Tengo sueño, acabo de comer pasta y un guisado hecho con soja

Bitácora

 

AM (Antes de Meliá)

El tío nos convocó en medio de la pandemia para hacer este proyecto, tuvimos una junta con él y con la tía. Expuso el proyecto y me gustó mucho. En realidad hace varios años ya lo estaba pensando y me lo contó casi igual, la vez que grabamos unas escenas en su casa para un ejercicio de Dania. Ese día Paty se fue antes, no recuerdo la razón y yo me quedé con ellos comiendo hamburguesas de portobello y tomando cervezas. El proyecto se guardó durante casi un año y en esta ocasión nos reunimos en medio de esta pandemia, con el pretexto de la convocatoria de teatro la capilla, que cerraba a finales de julio. Pensar volver a trabajar con el mismo equipo me entusiasmo mucho, sumergirme en el laboratorio y experiencias escénicas de investigación. Pensábamos armar el proyecto para presentarlo en el año 2021 y tomarnos un buen rato de investigación, vernos una vez por semana e ir cocinándose lentamente. Raúl nos presentó el referente de Forensic Architecture que es un colectivo que trabaja sobre escenas de crímenes reales y desde dispositivos tecnológicos reconstruyen las escenas y dan su versión de los hechos. El objetivo de la obra era aproximarnos a lo que ellos proponen pero sobre la obra de Otelo, en particular la escena del asesinato de Desdémona, una reconstrucción de ese momento desde diferentes perspectivas. Empezamos trabajando sobre escritos, diferentes perspectivas de la escena, enfocado más a lo forense que a lo dramático. Mi proceso de escritura empezó desde el enfoque médico, le pregunté a mi amiga Alejandra que qué es lo que le pasa al cuerpo cuando te asesinan y te suicidas, hice una mirada forense y poco a poco me fui encaminando hacia lo lírico, el resultado fue un texto híbrido entre forense, rítmico y lleno de momentos poéticos. La tranquilidad de pensar que es una obra que se iba a estrenar en varios meses me tenía situado en una especie de estancamiento poético: sabía que íbamos a llegar a un lugar pero no teníamos prisa por hacerlo.

PM (Post Meliá)

La noticia fue mucha electricidad al proyecto. Nunca desees algo porque se puede hacer realidad. Yo estaba un poco deprimido la verdad, porque ningún proyecto artístico que planeaba sucedía. Entonces un día Paty nos dice que hay un proyecto con teatro UNAM y quiso meter este proyecto; Los pros: honorarios, fechas de estreno, plataforma, estar haciendo algo creativo en medio de este caos; Los contras: acelerar el proceso, que tal vez Raúl y Dania ya tenían apartadas estas fechas y esto los agarró por sorpresa, entender nuevos procesos de trabajo, planear en sistemas audiovisuales que no son el teatral (no sé si este es contra, creo que es pro). En fin, tuvimos junta con Meliá nos dio luz verde y ¡Ámonos!

Lo primero fue entender que el proyecto podría ser más grande y más complejo. La invitación a dar funciones virtuales era la entrada a un territorio que no había pensado explorar antes ¿Por qué el teatro virtual si existe el cine? Pensar en la virtualidad es pensar en territorios que no habíamos imaginado para este proyecto, como el anarquismo en el internet, lo fugaz, el movimiento de datos, qué es lo íntimo y lo privado en la era virtual y qué pasos está dando lo escénico. Sumergirnos a este proceso nos va a llevar por nuevos caminos y me gusta.

 

Saliendo del eje

Mi recámara, misma mesa, hoy si llueve, pero no hay Chavela

Saliendo del eje

-Tengo miedo

-¿De qué?

-De la obra, que no suceda, que nos vayamos por otros lados, que estamos debrayando mucho

– y ¿qué piensas?

-Que no salga, que no estamos actuando, ni construyendo personajes

-Pero qué importa

-Importa, porque necesito eso… los personajes son nuestra guía

-Tal vez no

-Yo sé, pero tengo miedo de que no estamos por el lado correcto

-Yo también. Sin embargo también está bien tener miedo

-Si, pero no caos

-El caos también, es importante el caos, el teatro nació en el caos, Dionisio es caos

-Yo lo sé, pero ya sé hacer las cosas, las he hecho por mucho tiempo, he trabajado y sé que los personajes tienen que ser nuestra luz, nuestra guía

-Podrías darte la oportunidad de probar otras cosas, yo sé que ya sabes hacer las cosas, y las vas a seguir haciendo toda tu vida, pero date esta oportunidad de hacer algo distinto a lo que ya sabes, no sabemos qué va a pasar con el mundo, menos con la obra, te prometo que va a ser una obra muy buena, cuando tengamos un espectador, pero mientras vamos a disfrutar este caos

Ayer me rapé, ya quería hacerlo, mi cabello se enredaba o se caía. Me gusta, el baño dura menos y no tengo que usar champú, con el mismo jabón con que me lavo el cuerpo. Se siente rico el agua en la cabeza y en la tarde sentí calor en la nuca.

 

Bitácora de este fin de semana, porque es lunes y no escribí nada.

Bitácora de este fin de semana, porque es lunes y no escribí nada. Mi recamara, el cuarto más grande del departamento que rento junto con Ian y Alejandra. Ian está en la sala, escribiendo, Alejandra está en el hospital trabajando, es la única que trabaja en este departamento. Mientras escribo esta bitácora escucho a Chavela Vargas, Noches de Boda. Estoy frente a la ventana, es una tarde gris, está por llover. Me gusta cuando llueve

Toño

Mi recamara, el cuarto más grande del departamento que rento junto con Ian y Alejandra. Ian está en la sala, escribiendo, Alejandra está en el hospital trabajando, es la única que trabaja en este departamento. Mientras escribo esta bitácora escucho a Chavela Vargas, Noches de Boda. Estoy frente a la ventana, es una tarde gris, está por llover. Me gusta cuando llueve

Bitácora de este fin de semana, porque es lunes y no escribí nada.

Han sido días complicados, aunado a la pandemia y mi falta de trabajo. Mi padre está entubado en un hospital, y no sé nada de él, nuestra relación se fue diluyendo con el paso de los años. Así lo quisimos, tal vez nunca hubo una relación, no lo sé y no quiero pensar en eso ahora. Ahora suena una canción que no había escuchado, está muy perrona “El preso número nueve se llama” un corrido me parece que es… La noticia me llegó en un mensaje de whatsapp de mi madre, que decía: “Cómo estás hijo, yo un poco mal, tu papá está entubado” Él ya estaba jodido de los pulmones, desde hace años, fumó mucho en su juventud, y hace dos años lo hospitalizaron, le dio neumonía. Cuando empezó la pandemia pensé que si por alguna razón le daba covid se iba a poner grave, y así fue. Es triste pensar que alguien que quieres está inconsciente con un tubo que le atraviesa la garganta, pero por otro lado, estoy tranquilo, no he llorado, de momentos me pongo serio, no disfruto canciones alegres que antes sí, la tristeza se expresa de formas muy extrañas.

Estuve marcando a hospitales para que me dieran razón de él, pero es complicado porque aunque soy su hijo no me pudieron decir nada y no tengo contacto con su familia… Buscarlo complicaría mucho las cosas, prefiero esperar. Por otro lado trato de estar tranquilo, no pensar demasiado, descansar, me gusta estar solo, y hacer mis cosas.

Los números de los hospitales a los que marqué para que me dieran informes de mi padre.

5555833646

5557245900

23300 2301

5555832211

5555830626 23900

5557245900

23001

Están anotados aquí porque cuando marqué es el documento que tenía abierto.

Sinceramente no aun no sé qué pensar sobre el teatro y la virtualidad.

Extraño el mundo que tenía dónde las masas se conglomeran, no para ver mis obras, pero sí para ver espectáculos, me gustaba eso. Aún recuerdo el festival de artes escénicas del año pasado, estuvo vergas. En la película que grabé éramos 100 personas en medio del desierto, sin medios digitales, era muy feliz. No sé cómo hay actores que padecen trabajar, dar función, es como si la creación fuera un pretexto para llegar a algo… pero no nos desviemos. El teatro es presencia, es una peste que requiere el contacto para contagiarnos, una cosa es la tecnología y otra es el teatro, creo. Si queremos construir como lo hacíamos nos vamos a perder, es como si un ciclista después de muchos años de viajar en bicicleta de CDMX a Cuernavaca repentinamente se empezará a transportar en helicóptero: el destino es el mismo, pero el medio y la experiencia del viaje, no. Nuestro destino es la ficción, la generación de deseo , etc…pero nuestro medio y nuestra experiencia de viaje no. Tal vez dejen de existir las bicicletas y nuestro buen ciclista tendrá que empezar a descubrir cómo usar helicópteros para ir a Cuernavaca, cómo manejarlos, o de lo contrario dejar de ir a Cuernavaca por un tiempo.

Me gusta que aquellas personas que tenían secuestrado el teatro, imponiendo narrativas, discursos y estéticas por el momento están encerradas sin hacer nada, porque están pasmadas, no saben cómo reaccionar, qué hacer. El internet vino a despojarlos de su posición de autoridad, qué van a hacer nuestros amiguitos si ni siquiera pueden instalar tinder en sus celulares menos van a poder hacer un espectáculo virtual. ¿Cómo van a ejercer su poder? Me molesta que los influencers tienen más proyección que cualquier creador, mi amigo Jaime , el pintor ( que pinta muy pasado de vergas) a lo mucho tendrá 80 likes por su nueva creación, contra Bárbara de Regil que subió una foto en tanga y tiene 80 mil likes. Pienso muchas cosas, y ninguna aterriza, Chabela sigue cantando tal vez ya se habrá acabado una botella, no ha llovido.

Las cosas que me incomodan ahora y que tal vez antes no.

  • Que me miren llorar
  • Que sea aburrido
  • Esta que no la escribo pero yo sé que es
  • Me incomoda que me miren, que me juzguen, que descubran que no estoy concentrado que estoy siendo falso, que estoy buscando, que estoy perdido
  • Mi apariencia
  • A veces creo que las cosas que digo no importan
  • Me incomoda que sepan quién fui, qué hice, mi pasado pues
  • Que indaguen lo que estoy pensando

Sesión 18:12 hrs

Raúl- ¿Dónde estamos frente a la muerte?

         Sobre mi cadáver se ejecuten mis deseos

         No cederle los derechos de mi muerte a alguien más

         El modo de mirar la muerte ¿Cómo la imagino?

         ¿Qué pasa cuando la intimidad se ve invadida por una cámara? ¿Puede potenciar el sentido de intimidad?

Dania- No espectador, Usuario

           Design thinking

Raúl- Tipo de público particular. ¿Cómo aprovecharlo?

         Tarea- Profundizar cosas que incomodan

       – Espacios y objetos de la casa. Insistencia en hacer cruces entre nuestra vida y el personaje

Se van a hacer por drive. (Ahí tenemos que decidir por dónde vamos a salir)

Tenerlas ya el miércoles

-¿Qué tendría que tener esa bitácora?

           Referencias de audio, video, etc

           Una bitácora única, tiene que estar lista para el miércoles

         Antes de Teatro UNAM del proceso (Individual y colectivo)

-Una bitácora de todo el proceso

           Con Teatro UNAM