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Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Araceli Rebollo

46 años / México

Lugar principal de trabajo: Ciudad de México

Oficio: Directora de escena, académica

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Profesionalmente inicié a los 19 años, creo que antes sólo lo hacía por diversión. Empecé con el pie derecho, por una parte pertenecía a un grupo que se presentaba en zonas marginadas del entonces Distrito Federal y por otro lado participaba en el montaje de La vida es sueño en el Teatro Juan Ruíz de Alarcón, también hice teatro de calle y circo y eso me permitió tener un panorama muy amplio de lo que es hacer teatro como oficio, como profesión y desde el ámbito académico.
La verdad lo decidí por instinto, tenía el pase reglamentario de la prepa de la UNAM, así que, a una persona de entregar mi registro, cambié el orden de mis opciones y eso cambió mi camino. Mi papá es un amante de la historia y el arte, mi mamá ama la música y por ella estaba siempre en los festivales escolares y demás actividades artísticas al alcance para una niña de «provincia».
Los libros, el circo y el cine estuvieron siempre cerca como entretenimiento, así que creo que la selección de estudiar la licenciatura fue instinto natural. Sigo hasta ahora gracias a las enseñanzas de mis maestros, ellos me dieron las bases para poder llevar a cabo los estudios y las tareas de este oficio. Mi elección se ha ido reforzando gracias a ellos, mis compañeros y mis alumnos. Aprendo mucho compartiendo con otros creadores escénicos y descubriendo con mis alumnos nuevos caminos y formas.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

En realidad son muchas y persistentes. El ser humano es un universo interminable, mostrar a profundidad cada parte de él sería algo muy deseable. Las preguntas son muchas y por un tiempo una se manifiesta más que otras y es así que surge un montaje o un proyecto. Además de preguntas creo que tengo una gran necesidad de compartir las respuestas que logro vislumbrar y que estas se conviertan en nuevas preguntas para mí o para otros.
Un anhelo es que ver a todos mis alumnos haciendo lo que les gusta, que encuentren su propia voz. Otro es saber que el teatro puede cambiar el pensamiento de las personas y estas a su vez pueden mejorar el mundo. Una utopía, más que un anhelo, es que seamos capaces de ser una comunidad a través del reconocimiento y respeto por el trabajo del otro.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Intenso, complejo, apasionante.
Soy de una generación donde los modos de producción no eran reconocidos como necesarios. La idea del arte por el arte permeaba gran parte de la enseñanza. Inicié en el teatro como actriz, pero poco a poco me fui interesando por la producción y la dirección. Mi formación como directora fue a través de grandes personalidades (Mendoza, Margules, Ibáñez, Ruíz, Valencia, Castillo) que levantaban proyectos desde su visión de vida.
La figura del director era hegemónica, a pesar de eso conocía pocas mujeres que se dedicaran a la dirección. La historia del teatro en México ha dado prioridad a figuras masculinas y creo que mi generación es un parteaguas en ese sentido.
La producción y la gestión la sigo aprendiendo sobre la marcha.
Con respecto a mi trayectoria y trabajo personal en mis montajes siempre encontrarás música, danza y versos. Me gusta jugar con la tradición y encontrar la conexión de textos clásicos con formas y modos contemporáneos. Y más recientemente intento que los proyectos como festivales, coloquios y demás lleguen gratuitamente a muchas personas y que su encuentro con el teatro sea pleno y honesto, no importa si es desde lo escénico, lo académico o el mero entretenimiento.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

El teatro cobra relevancia en tanto dejamos que él sea el que se manifieste, no sólo como arte, sino como medio de comunicación y fenómeno social. El espectador cautivo buscara su encuentro, regresará a su butaca ya sea presencial o virtualmente en tanto nosotros seamos capaces de brindarle ese espacio de reconocerse en nuestras historias, montajes, propuestas.
El teatro siempre será sinónimo de encuentro con el otro, si no lo olvidamos, puede ser también un medio de sanación. Pienso que esa es la importancia no sólo del teatro sino de las artes en general.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

Creo que el teatro siempre encuentra su lugar y forma en cada época y lugar. Ahora nos preocupa la apertura de los grandes teatros, pero fuera de las grandes instituciones el teatro no ha parado, se sigue manifestando desde las aulas y los intentos de llegar a través de las pantallas a las casas de los espectadores con compañías independientes.
También pienso que una vez que tengamos un conocimiento más profundo y amplio de la cultura digital el teatro tendrá nuevas herramientas para manifestarse dentro y fuera de los escenarios y las pantallas.
Tal vez es momento de transformar la caja negra en un espacio abierto, libre, con un espectador que se acerca por curiosidad y se queda por necesidad.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Que encuentren su voz y su modo de hacer teatro. Que piensen en lo que les dejamos como herramientas para labrar su propio camino y no necesariamente seguir el nuestro. Que vean al teatro como una forma de vida y no sólo como una profesión. Y que confíen en que lo que hacen siempre será lo mejor, pues sale desde su impulso creativo, si nace desde la honestidad el espectador estará ahí siempre. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, así que espero verlos más fuertes y plenos.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?

Pues no la enfrento, la vivo, la acepto y busco las herramientas necesarias para adaptarme a ella. Ahora ensayo un montaje por video llamada y no avanzamos a la velocidad que el capitalismo exige, pero el trabajo se hace y puedes extrañar el contacto físico, pero el encuentro se da.
Creo que este virus nos mueve de nuestra zona de confort y eso no nos gusta, pero a la larga nos dará la experiencia para enfrentar cualquier cosa, como teatristas y seres humanos. Nos está cambiando la mirada y eso a mí me gusta.
Por otra parte a nivel de proyectos también cambiamos la programación del
Festival de Teatro Clásico MX y vamos a experimentar con otros medios. No sabemos si será bueno o malo, pero será, es nuestra primera emisión en medio de una pandemia, así que sólo nos resta dar lo mejor. El Coloquio de teatro y fútbol espera la luz verde en Monterrey para llevarse a cabo en las condiciones que sean posibles, así que seguimos trabajando.
El teatro también es transformación.
Como todo reencuentro después de mucho tiempo creo que estará lleno de sentimientos encontrados, así que espero que sea con dudas pero amorosamente, que este lleno de sorpresas por la transformación ocurrida de ambas partes (teatro y espectador), pero también con aceptación mutua. Sin duda será un reencuentro lleno de vida.

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