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Instantánea: 7 preguntas sobre teatro en estos tiempos que corren.

Stefanie Izquierdo Martínez

Ciudad de México

¿Cómo iniciaste dentro de la disciplina teatral? ¿Por qué decidiste dedicarte a ella?

Cuando tenía 10 años tuve la oportunidad de estar en una compañía teatral y ahí descubrí mi vocación. Porque me dio una adrenalina y un disfrute enorme, un enorme juego y risa y enojo, frustración y esperanza.

¿Qué preguntas siguen alimentando tu práctica? ¿Qué anhelos tienes por vivir dentro de las artes escénicas?

¿Hoy hay teatro? ¿Qué tengo que decir? ¿Qué tipo de teatro quiero hacer o quise hacer? ¿Qué modificaré para poder hacer lo que me gusta?
Me gustaría, si volvemos, no bajarme del escenario y pasar todos los días dialogando con un público. Conocer más teatro de todos los rincones del mundo, conocer los lenguajes en los que coincidimos y en los que no.

Describe tu quehacer teatral en tres palabras. ¿Qué hace de tu forma de habitar el teatro una práctica singular y distinta a las demás?

Preguntar, accionar, gritar.
Que es muy diversa, vengo de una formación muy clásica (realista), muy posdramática, muy cabaretera, muy clown, muy de comedia, muy grotesca, muy absurda, muy femenina, muy de escritura, muy dramatúrgica, muy literaria, muy feminista y a veces muy enojada, de mucho dolor y en otras ocasiones de mucha risa y de mucha voz, de mucho canto.

¿Cuál consideras que es la importancia del teatro en este momento histórico?

Hoy no hay teatro, me parece de lo más fuerte que ha dejado la contingencia, nos dejó sin él, no sé si unos meses, un año, dos, no lo sé.
Creo que hay prácticas escénicas y lo que encuentro esencial es el contenido casi siempre político y profundo; la narrativa con el que se dialoga en presente. Las prácticas que se están realizando ahora tienen que ver con lo vivo, en vivo, por todas las redes se busca el en vivo, el ahora, el presente, aún en la distancia.

¿Qué crees que debería cambiar en nuestro modelo teatral?

No lo sé, creo que el teatro tiene más herramientas para gritar que existe, pero a lo largo de la historia, de las guerras, el teatro ha convivido con la tecnología y es impresionante como la fórmula básica es que el otro vea mientras el otro hace. Hay, o ¿hubo? un teatro muy complejo tecnológicamente y hay o ¿hubo? otro que se sigue haciendo en un espacio vacío sin nada más que la imaginación del que ve y del que hace.


Fui parte del Carro de Comedias en el 2018 y mucha gente que asistía veía por primera vez teatro en su vida. La mirada de los primerizos es indescriptible, la sorpresa, como si fuéramos magos. A la pantalla estamos más acostumbrados, hasta la gente que no tiene muchos recursos sabe mirar el cuerpo dentro de una pantalla. No sé si después de esto abracemos más el teatro porque necesitemos el cuerpo real, del otro.

¿Qué le deseas a la siguiente generación de hacedores teatrales?

Soy muy apocalíptica, no lo sé. Ya no hay teatro hoy y para mí el teatro es el presente, si creyera que después habrá…me mentiría porque no lo sé, y no hay manera de saberlo, nadie lo sabe. Sólo confío en el presente y hoy no existe. Pero hace unos meses les desearía, que sigan haciendo lo que les permita expresarse con las herramientas que tienen a la mano.
Yo nunca escribí un texto teatral a máquina, yo creo que si hubiera nacido generación de las máquinas de escribir no hubiera podido ser dramaturga y hubiera optado por otra expresión. Borrar las veces que quiera y sin el ruido de la máquina de escribir es algo por lo que agradezco ser parte de esta generación.
Les deseo que sean arriesgados, que apuesten por nuevos lenguajes, poniendo en jaque todo, el mismo presente del teatro. Necesitamos teatreros que filosofen más acerca de qué es el teatro o qué fue el teatro.

Si el teatro es el arte del encuentro con el otro ¿cómo enfrentas la emergencia que vivimos ante el COVID-19? ¿Qué deseas que ocurra cuando volvamos a estar juntos?

El en vivo es mi respuesta, siempre buscamos la vida, la vida. Estamos lejos de la gente que queremos, es impresionante que no nos podamos abrazar, es casi como si estuviera cancelado el amor, el teatro es amor para mí, muy cursi, pero compartir es abrazar, es amar. Las plataformas nos dan el en vivo, el en directo, el aquí y ahora, pero el teatro nos regalaba el cuerpo del otro.
Deseo que cuando termine esto podamos abrazar el cuerpo del otro, reflexionar acerca del cuerpo, ponerlo más en jaque, más en cuestión, ¿Qué es el cuerpo? Preguntarnos y hacer obras con montones de cuerpos, de seres humanos juntos. Deseo que no nos de tanta hueva salir de casa, que nos arriesguemos, arriesgarse es la posibilidad de morir, que nos arriesguemos más, porque el teatro es como la vida, y no hay vida si no hay muerte. Y hoy la vida la podemos ver menos y a la muerte nos la recuerdan a cada momento.

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