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Autor: Dania

Entrada 2 bitácora actoral

Segunda entrada bitácora actoral

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Entrada 2 bitácora escénica

Segunda entrada bitácora escénica

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Sentada en un espacio improvisado en medio de mi sala

segunda entrada bitácora creativa

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños.

Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?.

Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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Sentí que no sufrí solo en el sueño

Sentí que no sufrí solo en el sueño

Fueron muchos sueños. Sufrí. Sentí que no sufrí solo en el sueño, sino en la realidad. Lo sentía físicamente. Grité varias veces por la noche, me dolía. Quería llorar, detenerme. Pero sentía que tenía que continuar sino sucedería algo mucho peor. Había rostros conocidos, de antaño, amigos, familia, lugares mezclados. Sabía que eran solo sueños, pero parecía que tenía una misión. En la espiritualidad, aprendí que hay que escuchar a los sueños, ellos tienen un mensaje oculto para practicar en la realidad. Por meses he tenido sueños que me dan la impresión de tener señales muy claras para mi, pero sigo sin saber cuáles son, creo que solo me falta profundizar más. Todo es práctica. En un momento que me desperté me dolía muchísimo el cuello, y estoy segura que no era por mi condición, pensé qué tal vez estaba mal acostada o simplemente alguien me lastimó en los sueños. Alguien quería que viera algo, que me quedara en el sueño manipulándome físicamente. No podía levantarme. Me desperté y seguía soñando, no lo podía detener. Tuve que decidirlo. Era como una de esas películas en la que están atrapados entre dos mundos, dos realidades. La última imagen, acto, fue mi hermano abrazándome por atrás, íbamos caminando como en un campo, parecía un campo de concierto. Su pecho rozaba con mi espalda y me dolía. Tenía marcas vivas en la espalda, como grandes cortadas. Como si me hubieran o me hubiese flagelado. La psicóloga me decía que hacía eso constantemente con mis acciones. Quería evitar que me rozara mi espalda, supongo que él no sabía que estaba lastimada. En un momento rozó tan fuerte que el dolor fue tan profundo que grite en el sueño, me dolió muchísimo. Tuve que levantarme, no podía seguir más, el sufrimiento en silencio me carcomía. Me levanté y no me siento habitando mi cuerpo. Recuerdo tantas cosas y a la vez nada. Sólo hay sensaciones, todas físicas. Siento que me hace falta algo. Que algo se fue. Sigo con ganas de llorar, pero no puedo. Es como un juego, si lloro pierdo. ¿Me habré quedado en otra dimensión?. Tal vez vi mucho Star Trek. Tengo algo que resolver, comienzo a creer en otras vidas. Y si no, creo en mis ancestros y su dolor. En mi abuela fallecida y especialmente en mi madre. Recuerdo otro momento del sueño. Estaba en la oficina, en una casa, con unos amigos, de fiesta, trabajando, íbamos a otro lado, me perdía. Había quedado con Bere, ella vendría a la casa, yo estaba en la cama en la que duermo todos los días. Una noche antes había visto que mis plantas estaban muriendo cuando un día antes las había visto perfectamente sanas. Fue frustrante, le conté a Raúl. Dormí, llegó Bere y me dijo que estaban súper bonitas mis plantas, yo no lo entendí porque una noche antes estaban casi podridas. No sé qué signifique todo eso. Lo primero que hice cuando me levanté en la realidad fue regar una planta, la planta más grande que tenemos en casa se estaba secando desde hace días. Y desde hace muchos días más todas mis plantas se han ido muriendo. Estaban perfectas, estaban floreciendo, creciendo, y de pronto buummm. Mueren. Es una muerte lenta, agonizante. He llegado a la conclusión de que no sé cuidar plantas, quiero aprender a hacerlo pero no logro, no ha sido tan fácil como aprender a cocinar. Pensando ya despierta concluí que tal vez soñé de esa manera por el

cadáver exquisito de ayer, soñé eso que escribimos en otra magnitud, en otra perspectiva; pero desde algún punto, de algún modo era eso. Las marcas en mi espalda, el dolor en mi cuello, el sufrimiento, la sensación de las manos de alguien en mi cuello, los gritos, la extrañeza. 

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La culpa.

En el baño del trabajo y en la cocina limpiando

La culpa

El otro día soñé con mi abuela materna. Sentí que finalmente me despedí de ella. Soñé que me la encontraba en un lugar indefinido que era entre un supermercado y la calle. Me pedía que la paseara. A ella le gustaba salir a caminar, yo nunca la acompañé, lo hacía una prima. Caminamos tanto en el sueño que le decía que si no quería su silla. Cuando mi abuelita ya estaba en sus últimas, utilizaba silla de ruedas. En algún momento en el sueño le pedía perdón por haber estado tan ausente con los años. Me hubiese gustado decírselo. La última vez que la vi lloré, no soportaba la idea de verla así. Ella me dijo -No imaginabas verme así, ¿verdad? Al día siguiente murió. Hablo de la culpa porque ayer Paty decía que en su viaje lloró al imaginar que a su madre le decían que la habían asesinado. Yo también he pensado en ello y lo que siento es culpa. Dejar a mi madre vivir en una impotencia, en la injusticia, no lo soporto.

Perpectiva de la junta de ayer.

En el trabajo, están ocupando mi computadora

Perpectiva de la junta de ayer

Ayer me dio la sensación de que estamos estancados. Hablamos mucho, opinamos mucho, hay muchas ideas pero no las ejecutamos. ¿Cómo vamos a saber si funcionan si no las llevamos a la acción? Hoy por la mañana pensaba si quizás nos daba miedo el resultado final. A mí sí, pero creo que tiene que ver con los requerimientos que pide la UNAM. Creo que es momento de experimentar y de comenzar a crear. En este punto me pregunto cuál es mi papel. Antes de que sucediera esta producción lo tenía muy claro, pero ahora se desdibuja un poco y no sé cómo abordar la multimedia con las condiciones que se nos ofrecen. Quiero regresar al punto anterior de la bitácora con la metodología Design Thinking. La pregunta sigue siendo la misma. ¿Cómo vamos a empatizar? Lo puse sobre la mesa, ¿con la experiencia?

EMPATIZAR-DEFINIR-IDEAR-PROTOTIPAR-TESTEAR

Si siguiéramos la metodología, ya nos saltamos el primer paso, el segundo y el tercero lo estamos intentando hacer al mismo tiempo para saltarnos a prototipar.

Lista de las cosas que me incomodan del proceso que sugiere teatro UNAM:

Que lean mi bitácora personas que no deseo que la lean.

Que juzguen en general el proceso de una forma despectiva.

Que no alcancemos la expectativa Teatro UNAM.

Que la tecnología nos sabotee.

Que Teatro UNAM nos estanque en el proyecto que teníamos inicialmente planteado.

Desarrollo del proyecto.

Disque viendo El Principito

Desarrollo del proyecto

La manera que se ha dado para trabajar en este proyecto es indefinida, hay muchas ideas, propuestas y condicionantes que nos ponen a prueba. Trabajar en esta nueva normalidad es complicado, yo ya había trabajado a la distancia antes de la contingencia y conozco varias herramientas que facilitan la comunicación, planeación y desarrollo de proyectos. Lo único que puedo decir es que hay que ceder a ellas, de otra manera no vamos a poder sincronizarnos, debemos explotar todas las herramientas que estén a nuestro alcance. Usar trello, slack, zoom, google drive, google desktop, pinterest, vimeo. También me hizo pensar en la metodología Desing Thinking, esta metodología es muy amable y creo que nos puede apoyar mucho para la forma de trabajo que estamos tratando de resolver.

Dónde comienza a violencia.

Sentada en una silla en el Starbucks de la plaza que está a un costado de mi trabajo

Dónde comienza a violencia

Gaslighting. Es la acción de hacerte sentir que estás loca. Poniendo en duda tu percepción, tu memoria, juicio y suele ser muy sutil. Suele manifestarse poco a poco y es indicador de que existe cierta toxicidad en una relación. Ejemplo: «No yo nunca dije/hice eso. Estás loca. Lo estás inventando. Parece que vives otra realidad. Estás en tus días. Sólo quieres pelear.». Desde aquí puede ir creciendo la violencia psicológica. Tal vez la persona que lo hace no está consciente de la acción, es por ello que hay que señalarle lo que está haciendo y que debe parar. Si lo sigue haciendo hay que considerarlo como un foco rojo y no cuestionarse que es una conducta dañina. La violencia se comienza a manifestar desde la psicología, por lo que es probable que escale. Estos comportamientos tienen como fin hacerte sentir tonta, culpable manipulándote para invalidarte. Si tú sabes lo que viste, sentiste o escuchaste, confía en ello. Esto es resumen de un post que vi. Me pareció interesante. Ahora existe una serie de definiciones y micro definiciones sobre el machismo. Me parece muy importante conocerlas y tomarlas en cuenta. ¿A ti te han hecho luz de gas? A mí, sí. También he sido una mujer maltratada. Y vengo de una familia donde todas mis mujeres lo han sido también, dura y cruelmente. ¿En qué momento como familias normalizamos este tipo de conductas? Cuando Yolanda y Laura me contaban sobre sus anécdotas me decían que les había costado tanto trabajo salir de esas relaciones porque no tenían el apoyo de sus padres. ¡Se negaron a ayudarles porque ellas se lo habían buscado! ¿Será que por eso Desdémona ni siquiera intentó defenderse? ¿Nadie la ayudaría? Deseo hacer una lista de micro definiciones de violencia a la mujer hasta llegar a la asfixia. Yo creo que todas las mujeres hemos sido maltratadas, incluso sin que nos demos cuenta, pues hasta ahora es que comienza a visibilizarse y a conocerse. Es ahora que tenemos la oportunidad de hablar y alzar la voz, de compartir, de aprender y desaprender.

Narrativas ajenas.

En mi cubículo un poco sola, poniéndome al tanto entre mis pensamientos y el trabajo

Narrativas ajenas

El otro día la señora Yolanda relataba una historia sobre dos accidentes automovilísticos. Lo que me llamó la atención fue su sensación y confusión de si estaba muerta o no. En el primer choque, se volteó su auto en la carretera, se quedó dormida al parecer, no recuerda nada. Despertó con el auto ya volcado, oía voces que decían «no los muevan están muertos». Ella se preguntaba inconsciente si realmente estaba muerta y lo único que pensó fue en su hija enferma, no reaccionó hasta después y la comenzaron a sacar del auto. Escuchó «él si está muerto» entonces pensó «maté a mi marido». No lo mató, los dos sobrevivieron. En el segundo los chocó una hummer, esta vez recibió el golpe ella, un hematoma de 18cm en el cráneo, sentía físicamente que le sangraba la cabeza pero no se había abierto, la hemorragia era por dentro. A comparación de la vez pasada, la confusión no la atormentaba, sino que ahora sentía que se estaba muriendo. Llamó a su hermana para pedirle que se hiciera cargo de su hija. Se le distorsionó la voz. Sobrevivió a dos accidentes automovilísticos en tan sólo un mes. Ahora sí que al que le toca le toca. ¿O será que Dios le habrá enviado un mensaje? Pero bueno, yo no creo en Dios aunque ella y muchos más sí. Ese mismo día pero más tarde. Yolanda y Laura me contaban sobre el maltrato que habían sufrido por sus ex parejas. Por un lado Yolanda vivió maltrato físico, golpes que la llevaban al hospital. Mientras a Laura, la encerraba su marido cuando salía de viaje. Ninguna es peor. ¿Qué las sacó de ese infierno? La maternidad. Una fiera. En parte, eso que vivieron les hace ser quien son ahora. Estas historias las relaciono con Desdémona en particular. El sentir que mueres, la forma en la que muere. Creo que me he clavado en revivir en mí la experiencia de esos sucesos de muerte y por otro lado relacionar las vivencias de otros con la obra. Es la parte humana que creo que buscamos. Solo así podríamos sensibilizar al público, en base a la experiencia. Es así como nos relacionamos para empatizar.

Experiencias.

En mi escritorio por comenzar a trabajar

Experiencias

Despersonalización. Alteración de la percepción o la experiencia de uno mismo de tal manera que se siente separada de los procesos mentales y de su cuerpo. Suelen ser constantes en los ataques de pánicos, periodos prolongados de estrés, ansiedad y depresión. La persona siente que está en un sueño, que su entorno es irreal. Yo pienso que Otelo le pasó esto, se despersonalizó. Llevo más de un año experimentando esta sensación. No podía describirlo hasta que leí el término. Interesante. Me identifico, siento un alivio. Una vez me degollaron, no lo sabía hasta que me lo dijeron. Me preguntaron por mi cicatriz en el cuello. Yo que pensé que no se notaba, pero es que yo la veo con amor. -¿Qué te pasó ahí? -Ah, me operaron de las cervicales. -¿Pero cómo? -Pues entraron por enfrente, con un instrumento apartaron mi tráquea y los órganos que se exponen en el cuello y con un microscopio procedieron. -Ósea, ¿te degollaron? Me quedé insólita. Como cuando un gato prueba por primera vez el helado. Sí, me degollaron. Hay un video al respecto. Lo voy a pedir. Creo que puede servir a manera de documento, me siento lista para verlo. Puedo imaginar mi piel abierta, mi carne expuesta, los órganos vivos, la sangre fluyendo, mientras yo ahí, inmóvil, como muerta. La primera vez que lo dijo Eloy, uno de mis cirujanos, sentí repugnancia, me lo dijo tan alegre. ¿Qué se siente estar muerto? Retóricamente por supuesto. ¿Has tenido alguna experiencia cercana a la muerte o algún suceso que remita a ello? En mi vida me han sometido a dos operaciones con anestesia completa. Recuerdo sólo llegar como al 8, la cuenta es regresiva empezando desde 10. Supongo que es protocolo porque las dos veces fueron así. La primera vez tenía 17 años, la verdad es que no recuerdo mucho el proceso pre operatorio. Pero el post, en sala de espera es de las peores experiencias de mi vida, jamás he sentido tanto dolor físico. Se puede morir por una anestesia mal aplicada. Que estresante debe ser anestesiólogo. La segunda vez estaba más nerviosa y el recuerdo está más fresco. No pude dormir, siempre es incómodo estar en un hospital. Cuando llegaron a decirme que me pasarían a la sala preoperatoria me puse muy nerviosa. Llegue, esperé. El primero en presentarse fue el anestesiólogo. Me preguntó mis datos, y me pidió que le explicara lo que me harían. Después se presentó́ un neurocirujano, me preguntó lo mismo. Después me pasaron a una sala más pequeña justo enfrente del quirófano. Yo pensé que ya me iban a meter cuchillo 😂 Llegó otro doctor, me preguntó lo mismo. Todos estábamos esperando al mero mero, el cirujano que operaría. Llegó dos horas tarde, el nervio se prolongaba y eso era torturante. Pero pensaba que más valía que el doctor durmiera bien. Me metieron al quirófano, otro doctor me preguntó otra vez lo mismo, me dijo -¿Eres médico? -No. -Es que sabes muy bien lo que te van a hacer y lo explicas con términos médicos. Visité a 3 cirujanos, entre ellos al mejor de México según San Google, al final no me decidí por él. El doctor Delfino me dió lo que nadie, confianza. La confianza no es fácil de ganar, no es sencillo de otorgar. (Yo creo que por eso Desdémona «se dejó matar», confiaba tanto en Otelo, sabía que no era él quien cometía el asesinato sino Yago.) En su historial decía que operaba a unas 190 personas al año. ¿A cuántas de ellas habrá degollado?. Also, leí un sin número de testimonios, tesis, videos. Sabía perfectamente cuál era el procedimiento pero jamás lo asocié con la degollación. Llegó Delfino, estaba tan nerviosa que veía nublado, además no traía lentes, no escuchaba bien lo que decían. Habían olvidado la resonancia y no recordaban que vértebras tenían que operar. Pero verlo me dió tranquilidad (así que supongo que Desdémona murió tranquila, pues lo último que vió fue a Otelo), tenía claro que era lo último que quería ver antes de….¿morir?. Bueno, la anestesia no es una muerte, pero se parece un poco, dejas de habitar tu cuerpo porque literalmente te duermes y dejas de sentir físicamente y tu conciencia deja de existir. Yo no recuerdo nada. Solo cuando desperté en la sala de espera y me llevaron a mi habitación. Dejé de habitar mi cuerpo, tal vez es por ello que me he sentido así desde la operación. También estuve en duelo. Creo que la muerte se puede manifestar de varias formas sin estar necesariamente muerto o sin que alguien cercano se haya muerto. La muerte, y se abre todo un universo entre lo que se ha vivido y lo desconocido. Por eso sentí que me quedé atrapada en dos dimensiones. En fin, maldito seas Shakespeare.