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Día: 16 de agosto de 2020

Realización de video.

En el cuarto de fondo, en la realización del video para la reunión de hoy

Realización de video

Premisa: ¿por qué estoy haciendo esto?

Tema: Desdémona al final 

Cuestión: La composición de la imagen y la alternancia de significados junto a la construcción de un personaje-persona

Antecedente: ayer presenté un video que no había visto desde que grabé. Me pareció curioso cómo se extendió y el ritmo de lo que sucedía no era el mejor. Me parece que empecé fría y conforme iba hablando el pensamiento se iba aclarando un poco más. 

Lectura de la obra Otelo de W. Shakespeare : 

Brabancio: Una virgen nunca desenvuelta, de un carácter tan apacible y tímido, que al menor movimiento enrojecía; y , a despecho de su naturaleza, de sus años, de su país, de su reputación, de todo, ¡caer enamorada de quien tenía miedo de mirar!

Otelo: Me amó por los peligros que había corrido y yo la amé por la piedad que mostró por ellos. 

Desdémona: como hija te debo obediencia, pero es ahora a mi esposo a quien se la debo. 

Brabancio: las palabras no son más que palabras, y todavía he escuchado que se puede penetrar en un corazón roto a través del oído. 

 

Testimonio 1:

Se dijo después de mi muerte que lo merecía.

Que ya le había provocado una gran pena a mi padre por haberme casado a escondidas.

Se dijo que si había acabado así, era porque me lo había buscado. 

Se dijeron tantas cosas, tantas palabras. 

Pero las palabras no son más que palabras, y se dice que pueden atravesar un corazón roto a través de un oído muerto. 

Todo eso lo escuché mientras moría. 

El oído es lo último que termina por irse. 

Y escuché la última historia de Otelo, el soldado del que me enamoré. 

El hombre que se creía mucho por haber matado a los malos. 

A los narcos. 

A los que matan sin piedad. 

A esos hombres embriagados de poder.

Mi soldado me mató porque creyó que era como ellos. 

Como los malos. 

Se dijeron tantas cosas, que él terminó por creerlas. 

Y creyó que si era capaz de traicionar a mi padre, también sería capaz de traicionarlo a él. 

Pero se dicen tantas cosas

Que las palabras ya van perdiendo su significado

Yo cometí este crimen.

Yo me encaminé hacia la muerte a través del amor. 

Ya no siento nada

Ya no siento mi cuerpo

Soy Desdémona, 

Era Desdémona

Soy mexicana

Y yo amaba a un soldado

A Otelo

Que se cuente la historia que más se acerque a la de una mujer que amó y fue amada.

¿Quién cometió este crimen?

Yo lo cometí. 

O al menos es lo que responde Desdémona en la obra de Shakespeare.

Ya no siento nada.

Prendan una vela y cuenten la historia que más se acerque a esta última imagen.

Den testimonio de su propio dolor.

Les comparto el mío

Aunque ya no lo siento. 

Fui Desdémona

Fui mujer

No soy nada

 

Las pasiones.

En mi escritorio del estudio

Las pasiones

“Hay gritos para las pasiones y en los gritos de cada pasión, hay escalones, grados de la vibración de las pasiones; y el mundo ha conocido, en otros tiempos, una armónica de las pasiones. Pero cada enfermedad tiene también su grito y la forma de su estertor; hay el grito del pestífero en la calle cuando corre con el espíritu ebrio de imágenes y el estertor particular del pestífero que agoniza. Y los temblores de tierra tienen su ruido. Pero el aire vibra particularmente cuando se dice que una epidemia pasa, y de una enfermedad a una pasión, de una pasión a un temblor de tierra, se pueden establecer semejanzas y extrañar armonías de ruido.”

-Antonin Artaud

        @artmemescentral       

Desdemona/Holly Rock

En marzo de 2020 se registró en el 911

64,858 llamadas 

por violencia familiar

87 llamadas de mujeres cada hora.

Se registraron 332 feminicidios y

homicidios dolosos.

Un asesinato de mujer cada 2 horas.

Fuente: Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

México es el primer lugar mundial en violencia sexual infantil con 5.4 millones de casos por año.

Fuente: OCD

No hay nada más peligroso que un hombre cruel, 

fingiendo ser buena persona. 

Estamos rodeadas de ellos.

Se sientan junto a nosotros en el colectivo.

Caminan a nuestro lado.

Duermen en nuestras camas.

Crecimos con ellos.

Son padres.

Son hijos,

abuelos.

Católicos, abogados.

Albañiles, funcionarios.

Están todos cerca. 

Mira, ahí viene uno de ellos.

Los hemos querido.

Hemos reído con ellos.

Les hemos compartido nuestros secretos.

Nos hemos enamorado.

Un día uno de ellos, 

catalogó a una de nosotras como la “bonita”

y a otra como la “fea”.

Pero ahora, 

eso ya no importa.

Somos carne.

Deseo ante sus pupilas.

Profundo,

nos devoran.

Nos consumen en todos los empaques.

Ahora sólo intentamos recoger los pedazos rotos,

por aquellas que perdimos en el camino.

Dicen,

cuando sana una

sanamos todas.

No sé,

yo no he sanado.

Me siento incompleta.

Ya es casi medianoche.

Y estoy perdida.

Desdémona,sí, Desdémona.

Me mira fijamente.

¿Qué me quieres decir?

¿Cuál es nuestra responsabilidad social como artistas? 

Si es que podemos llamarnos así. 

¿Dónde está nuestra voz?

¿Quiénes somos?